CRÍTICA

Una íntima convicción

7

Por
21 de agosto de 2019

En el cine judicial francés, el contexto procedimental pesa tanto o más que la trama. La realidad, burocrática y farragosa, del proceso en sí, y las relaciones interpersonales que se tejen a raíz del mismo, se superponen al suspense de la ‘cosa juzgada’. No solo lo vimos en los documentales de Raymond Depardon, sino también en los thrillers dramáticos (de Bertrand Tavernier, sin ir más lejos), e incluso en algunas de las últimas comedias protagonizadas por Fabrice Luchini (El juez) o Sandrine Kiberlain. Por eso, quien se adentre en el visionado de esta muy interesante ópera prima de Antoine Raimbault, que ficciona un histórico caso de ‘falso culpable’ (o de ‘presunto inocente’) en Toulouse, que no espere turbulencias dramáticas al estilo The Night Of, o reveladoras piruetas como aquella de Harrison Ford y su caja de herramientas. Magistralmente protagonizada por Marina Foïs (Papá o mamá, El taller de escritura), Olivier Gourmet y un catatónico Laurent Lucas, Una íntima convicción permite que la realidad contamine un caso de desaparición y asesinato conyugal resuelto en segunda instancia (apelación). La escasez de recursos, el cansancio humano, el imprevisto… resultan tan determinantes para el fallo como las propias alegaciones y pruebas. Y es que, como se dice en el filme, no es lo mismo hacer justicia que juzgar.

Entre La conversación y Von Bülow, pero al estilo francés.

SINOPSIS:

Nora se obsesiona con el caso de Jacques Viguier, acusado del asesinato de su mujer, tras acudir a su juicio. De esta forma, convencerá a un abogado para que ambos defiendan lo que creen un acto de injusticia. Una carrera por la verdad, en la que no todas estarán con ella.

Una íntima convicción

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , , ,

GUIÓN:

PAIS: Francia

DURACIÓN: 110 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: La Aventura Audiovisual

ESTRENO: 23 de Agosto de 2019