CRÍTICA

Un amor de verano

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Por
22 de junio de 2016

La francesa Catherine Corsini lleva tratando los temas de la chispa amorosa, la dependencia emocional y la óptica homosexual, si bien con distintos grados de concreción y fortuna, con firme constancia durante una carrera que se remonta a finales de los 80. En Un amor de verano, su noveno largometraje, el centro del relato lo ocupa la relación entre Delphine (Izïa Higelin) y Carole (Cécile De France), una agricultora de provincias veinteañera y una parisina feminista militante y 10 años mayor que ella, que se conocen en la capital francesa durante el verano de 1971. Si bien la ambientación histórica parece cumplir una función poco más que ornamental, aporta nuevos matices en cuanto ambas mujeres se ven obligadas a llevar su relación a un entorno rural y familiar poco tolerante; por lo tanto, cliché. ¡Qué lejos quedan los alegres campesinos fornicadores del cine de Alain Guiraudie!

Más allá de problemáticas de reconocimiento y visibilidad, el azul es un color cálido y Corsini pone el interés en la dimensión sensual. Cómo empieza una relación y pasa a significarlo todo en tu vida, cuando la ves a ella y sólo suenan Janis Joplin y Colette Magny en el aire. Se echa de menos la dulzura de Agnès Godard en la foto de anteriores filmes de la cineasta –sobre todo Partir (2009)–, pero su sustituta Jeanne Lapoirie saca partido a la campiña como si fuera su propia amante estival.

Entre política y pasión, Catherine Corsini elige la sensualidad.

SINOPSIS:

1971. Delphine (Izïa Higelin), hija de campesinos, se va a París para huir del yugo familiar y conseguir emanciparse económicamente. Carole (Cécile De France) es parisina, vive con Manuel y defiende activamente los principios del feminismo. Delphine y Carole se conocen. Su historia de amor cambiará sus vidas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Francia

DURACIÓN: 105 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 01 de Julio de 2016