CRÍTICA

Todo el mundo lo sabe

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Por
28 de junio de 2014

Palabras y más palabras saturan el aire que respiramos y son el ingrediente fundamental del segundo largometraje de Miguel Larraya (Afterparty). Como ocurre en anteriores #littlesecretfilm, el requisito de potenciar la improvisación actoral se traduce en dar un protagonismo al habla poco habitual en el cine español, pero además Todo el mundo lo sabe decide prestar atención al acto de escucha. El desarrollo de una turbia operación financiera nos llega a través de las grabaciones registradas por un espía anónimo: conversaciones telefónicas, diálogos intrascendentes cara a cara, confesiones off the record, chanchullos varios, proyecciones de futuro y amenazas directas entre una serie de personajes que intentan beneficiarse de su órbita alrededor de un pez gordo imputado en un caso de corrupción. De una amante pija (bravo Bárbara Santa-Cruz con un registro que lleva perfeccionando desde Inquilinos) a un mangui navajero, si el viento agita un árbol siempre habrá varios debajo dispuestos a recoger las nueces, constatamos sin abandonar nunca un punto de vista (y oído) de privilegio voyeur. La perspectiva global no sólo da al espectador la ventaja de ser testigo de la autoasfixia de estos pobres diablos, también pinta la tragedia como un truculento happy end poco dado en la vida real.

 

Lo que el Gene Hackman de La conversación vería para distraerse.

SINOPSIS:

Todo el mundo lo sabe

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

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PAIS: España

DURACIÓN:

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA:

ESTRENO: 27 de Junio de 2014