CRÍTICA

The Visitor

8

Por
13 de marzo de 2009

 

 

Carlos Marañón

DONDE HERMAN MELVILLE necesitó seis palabras: “Pálidamente pulcro, lamentablemente respetable, incurablemente solitario”; A Tom McCarthy sólo le ha hecho falta Richard Jenkins. A través del actor de habla inglesa con más pinta de secundario desde James Cromwell, el cineasta de The Station Agent, experimentado en filmes con encanto Indie sobre eso tan peliagudo de las relaciones humanas, no sólo ha redimido al espíritu de Bartleby, aquel oficinista sin ilusiones, sino que ha liberado también parte del miedo a vivir de toda una generación, atreviéndose además a toserle a la cara a la tan traída y llevada psicosis post 11-S que aún circula, incluso a pesar de Obama (o acaso el presidente es la última prueba de ello). Parece mucho para una película tan sencilla. Y ése es su mérito indudable. Eso y el valor de aprender a tocar el djambé, un tambor africano que dan ganas de acariciar sólo con verlo. “Preferiría no viajar a Nueva York”, parece implorar este señor. Un profesor de universidad en Connecticut (Nueva Inglaterra, pura Costa Este, la Europa de EE UU) está empeñado en no salir de su mundo. No quiere arriesgar, ni dejar de compadecerse de sí mismo. Es un perfecto existencialista sentimental que, al estilo de los escritores perezosos de Vila-Matas, tiene más proyectos que ganas de enfrentarse a ellos. Vive en una realidad tan perfecta que jamás se ha planteado romper con ella. Pero ahora que ya sabe seguro que nunca podrá tocar el piano como su mujer fallecida, algo le dice que el mundo no es como imaginaba. El shock interior del protagonista (ya nunca olvidaremos a Jenkins, actor de reparto que no pasaba de la punta de la lengua), es tal que, en el despiste, el director nos mete el mensaje interracial por embudo. No importa. Ha colado. Y más cuando descubrimos que la película no va de eso. No es un filme de temática social sobre la injusticia entre países ricos y pobres: tampoco Entre copas es una película de vinos. Es una catarsis personal unida a la fuerza de los pequeños detalles del cine indie, que aprendió de sus mayores (la nouvelle vague y otras vanguardias) el valor de los silencios y la fuerza de las miradas. Al revés que Finbar, el enano de The Station Agent, este Bartleby redescubriendo Nueva York prueba que la necesidad de ofrecer amor puede ser mayor que la de recibirlo. Aún quedan demasiados tambores africanos en silencio. 

 

 

SINOPSIS:

  Un profesor de universidad viudo descubre que unos inmigrantes ilegales han ocupado su piso en Nueva York, pero en lugar de echarles, acaba viviendo con ellos.  

The Visitor

 

DRAMA / EE UU / 2007 / 104 MINUTOS / KARMA DIRECTOR: THOMAS MCCARTHY ACTORES: RICHARD JENKINS, HAAZ SLEIMAN, DANAI JEKESAI GURIRA GUIÓN: THOMAS MCCARTHY FOTOGRAFÍA: OLIVER BOKELBERG MÚSICA: JUAN A. P. KACZMAREK PRODUCCIÓN: MARY JANE SKALSKI www.karmafilms.es/thevisitor

 

ESTRENO: 13 de Marzo de 2009

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