CRÍTICA

Star Trek

7

Por
08 de mayo de 2009

 

Nando Salvá

LA SAGA ‘STAR TREK’ ES JOVEN OTRA VEZ, y descarada, y sexy, y cool como no lo había sido desde los años 60, pero también dotada una emotividad que destaca entre el epatante catálogo de efectos digitales. Y, mejor aún, es divertida. Por ello, expandirá la legión de fans de la serie sin espantar a los puristas, porque sus desvíos de la historia original quedan suficientemente explicados –al introducirse el concepto de viajes en el tiempo y, derivado de él, el de una realidad alternativa– y porque tras su humor casi autoparódico se detecta un cariño ilimitado por el universo creado por Gene Roddenberry, aunque, eso sí, la versión de Abrams lo despoje de parte de sus matices morales y alegorías políticas. No es ésta una película particularmente cerebral, para bien y para mal. Uno de los motivos por los que La ira de Khan (1982) siempre se consideró la mejor de las entregas cinematográficas de Star Trek es que era más una película de aventuras que una de ciencia-ficción, un thriller de submarinos situado en las estrellas. Abrams logra hacer algo parecido. Sin embargo, aquella película exploraba temas como el miedo a envejecer y los fantasmas del pasado, y ésta esboza ideas genéricas sobre combatir tus temores o acerca de la naturaleza de la amistad y el trabajo en equipo. Cierta visión política no habría estorbado. Pese a ello, es curioso que la historia narrada por Star Trek no resulte del todo comprensible. En tanto que fan confeso de Star Wars, Abrams debería saber que cuanto más simples sean las cosas, mejor –el Imperio ha construido una Estrella de la Muerte; los rebeldes deben destruirla–. Pero resulta difícil estar seguro de cuáles son los malvados planes de Nero (Eric Bana) más allá de la sed de venganza. Por algún motivo, los villanos suelen estar trazados a brochazos en las historias de origen, y Star Trek lo es, como queda claro también en la copiosa cantidad de exposición que el filme ofrece y que, por otra parte, le permite ir adonde ni episodios televisivos ni películas previas llegaron antes: al nacimiento de Kirk. ¿Cómo se gestó su afán por explorar mundos? Sobre todo, ¿cómo nació su amistad con Spock? De hecho, es la compleja relación entre ambos –la lógica contra la emoción, la razón contra el instinto– lo que compone los mejores momentos de la nueva Star Trek. A partir de ella, Abrams ha revivido no sólo una saga, rescatándola de la irrelevancia cultural, sino también un género. Tras las lamentables precuelas de Star Wars y los productos Star Trek más recientes, éste último por fin devuelve a la space opera una alegría que no tenía desde los 80. Y así logra que, al final de la película, cuando la tripulación al completo está en sus puestos, ni los trekkies de pro ni aquellos a quienes este universo nos importaba un comino queramos esperar mucho antes de embarcarnos en otra aventura con ellos.

 

 

 

 

 

 

 

SINOPSIS:

  James T. Kirk, el cadete más chulo de la Flota Estelar, se embarca en una misión suicida a bordo de la nave Enterprise junto a su odiado instructor, un tal Spock.  

Star Trek

 

[STAR TREK 11] CIENCIA-FICCIÓN / EE UU / 2009 / 126 MINUTOS / PARAMOUNT. DIRECTOR: J. J. ABRAMS. ACTORES: ZACHARY QUINTO, CHRIS PINE, ERIC BANA. GUIÓN: ALEX KURTZMAN, ROBERTO ORCI. FOTOGRAFÍA: DANIEL MINDEL. MÚSICA: ALEXANDER GOURAGE, MICHAEL GIACCHINO. PRODUCCIÓN: J. J. ABRAMS, BRYAN BURK. www.startrekmovie.com

 

ESTRENO: 08 de Mayo de 2009

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