CRÍTICA

Sin olvido (The interpreter)

7

Por
10 de agosto de 2020

Ahora que los nietos y bisnietos de los que crearon la Unión Europea se empeñan en pegarle fuego por sus cuatro costados, no está de más recordar el ejercicio de reconciliación que supuso su creación. Jiri Menzel (el director de la soberbia Trenes rigurosamente vigilados, Oscar en 1966 y Peter Simonischek (el payaso triste de Toni Erdmann) son hijos de la barbarie nazi: uno como víctima, otro como verdugo. Su química como extraña pareja, los chispazos de complicidad entre los brumosos y desapacibles escenarios eslovacos, constituye el mayor atractivo del filme. El octogenario director, al que se agasaja constantemente a través de citas ferroviarias y rijosas, ejerce de flemático cascarrabias judío.

El gigantón Simonischek remeda su papel de vitalista desastroso y desastrado de Toni Erdmann. Ambos viajan sobre cuatro ruedas por las cicatrices de Europa y de su pasado. A cada parada, a cada encuentro, aumenta la niebla y la amargura y, simbólicamente, afloran los cadáveres ocultos de personas y animales.

Supuran las heridas de ayer, pero también las de hoy, negro augurio de lo que se avecina: Ucrania, revisionismo, pobreza… Nada cómico queda en un desenlace que extrañamente niega la necesidad de perdón que ha defendido antes.

Tragicómico retrato de niebla y gasoil de una Europa en crisis.

SINOPSIS:

Un octogenario encuentra el libro de un exoficial de la SS donde relata sus actividades en Eslovaquia, descubriendo así que sus padres fueron ejecutados por él. Cuando vaya en la búsqueda de venganza, se encontrará con que el oficial de 70 años ahora es un profesor retirado.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: Eslovaquia

DURACIÓN: 113 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Surtsey Films

ESTRENO: 14 de Septiembre de 2020