CRÍTICA

Sin hijos

3

Por
30 de julio de 2015

Si en Un niño grande Hugh Grant se hacía pasar por padre para llevarse a la chica de sus sueños, en esta modosa comedia argentina Diego Peretti oculta la existencia de su espabiladísima hija para no espantar a una Verdú acusada de pedofobia aguda. A veces no hay nada más parecido que hacer lo contrario, y aunque puede que Ariel Winograd no se mirase en ese espejo, ambas películas incluso sitúan la escena de su clímax final en una actuación escolar. Por desgracia, el resultado aquí carece de chispa alguna, con un argumento que se desarrolla de una manera totalmente tediosa y previsible. Contagiados por la rutina, ni siquiera Peretti y Verdú –química inexistente– consiguen hacer de Sin hijos algo más que una plantilla de agricomedia de encuentros y desencuentros.

Como la cerveza sin, parece una película pero no sabe a nada.

SINOPSIS:

Gabriel está separado hace cuatro años. Desde entonces Sofía, su hija de ocho años, es el centro de su vida. Negado de plano a intentar una nueva relación amorosa, Gabriel vuelca toda su energía en su hija y en su trabajo. El idilio padre-hija se ve conmocionado por la aparición de Vicky, amor platónico de la adolescencia, transformada ahora en una mujer hermosa, independiente y desenfadada.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN: ,

PAIS: Argentina

DURACIÓN: 100

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Otro Distribuidor

ESTRENO: 14 de Agosto de 2015