CRÍTICA

Prometheus

7

Por
03 de agosto de 2012

Muchos nos pasamos unos cuantos veranos esperando ese día en el que Carlos Pumares explicaba a grito pelado qué era el Monolito de 2001: Una odisea del espacio. Lo escuchábamos y todo encajaba en un instante, una luz blanca y cálida iluminaba el bloque negro, revelando la verdad última. Lamentablemente, al apagar la radio, esos conceptos tan bien hilados se convertían en un gurruño que no recobraba el sentido hasta que la voz de Polvo de estrellas volvía a desenmarañarlo un año más tarde.

Después de ver (y disfrutar) Prometheus uno lo que de verdad querría es que alguien se “la explicase”. Soy consciente de que es una reflexión con enormes cargas de profundidad sobre Dios, el origen de la vida, la trascendencia, nuestro lugar en el universo… pero se me está escapando algo. Porque no creo que Ridley Scott, en su esperado regreso a la ciencia-ficción tras 30 años haciendo de todo menos viajes al futuro o el espacio, haya sido tan truhán como para rompernos la cabeza con grandes preguntas que simplemente no tienen respuesta. Su macguffin consiste en hacernos creer que esta película es una precuela de Alien, el octavo pasajero, porque aunque orbitan en el mismo universo e incluso se esfuerza por introducir elementos que la enlacen con la saga –algunos de la parte final de Prometheus son cameos que parecen ganchos para repescar al espectador disperso–, esto es un spin-off elevado a la máxima potencia.

No recupera ni un hilo argumental, ni un lugar, ni por supuesto a un personaje previo. Lo que hace es ampliar una cuestión para el debate de fanáticos: ¿qué demonios es ese mamotreto parecido a un cañón que aparece fugazmente, el enigmático Space Jockey? Con la complicidad de un experto en distracciones –el guión es de Damon Lindelof, el sinvergüenza que nos hizo el lío mil veces en Perdidos– Ridley Scott ha querido cargar de significado algo que tenía sólo categoria de trivialidad. Por si fuera poco, también ha decidido aprovechar la ocasión para hacer su 2001, inventar en vez de clonar –no como hizo recientemente la precuela La Cosa–, recuperar el pulso narrativo de Alien y resultar más espectacular que Avatar. Todo de una vez, en plan arreón final.

Ante tales pretensiones, la buena noticia es que Scott no se pega un batacazo. ¿O es que nadie se acuerda ya de aquel dislate cienciólogo llamado Contact? El director británico controla la nave –qué bonita es la condenada– y dirige a su tripulación con la precisión de los buenos tiempos. Incluso en las cámaras criogénicas pasa el tiempo, habría sido absurdo esperar que el Ridley Scott de 2012 se moviese de la misma manera que el de 1979. Como se ve en uno de los momentos más interesantes de Prometheus, también hibernando se sueña. La mente no se detiene. Antes se trataba de sobrevivir. Hoy, de saber qué nos espera al morir. 

MANUEL PIÑÓN

SINOPSIS:

Un grupo de exploradores espaciales descubre una clave sobre los orígenes de la Humanidad, lo que les lleva a un viaje hacia los rincones más oscuros del universo.

Prometheus

Ciencia-ficción / EE UU / 2012 / Dir: Ridley Scott / Reparto: Noomi Rapace, Charlize Theron, Patrick Wilson, Michael Fassbender, Idris Elba, Guy Pearce, Sean Harris / Guión: Jon Spaihts, Damon Lindelof

ESTRENO: 03 de Agosto de 2012

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