CRÍTICA

Present.Perfect.

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Por
09 de enero de 2020

Vivimos inmersos en la era del like. La forma de presentarnos ante los demás, de establecer relaciones, está marcada por la imagen que proyectamos en redes sociales y, sobre todo, de la aceptación que esta tenga. Esta tipología social también ha derivado en nuevos modelos de espacios públicos y en una nueva codificación de la privacidad. Sobre estos dos últimos conceptos trabaja la cineasta Shengze Zhu en su tercer film, Present.Perfect., con el que ganó el Festival de Rotterdam ahora hace un año. La documentalista china recopiló 800 horas de vídeos en directo publicados por internautas de su país, donde el negocio del live streaming (como se conoce esta forma de comunicación) llegó a mover más de 4 mil millones de dólares en 2017 y a implicar a más de 400 millones de internautas. Lo que propició, como era de esperar, que el gobierno chino impusiera inmediatamente leyes reguladoras y sancionadoras sobre este negocio.

Se trata de postales cotidianas, actos más o menos intrascendentes y situaciones tendentes a la naturalidad que, sin embargo, convierten a sus protagonistas en verdaderas estrellas virtuales, a la vez que les hace ganar dinero. Pero, sobre todo, les permite alcanzar un reconocimiento social que de otra manera muy probablemente se les negaría. Pasan del anonimato a alcanzar la condición de celebridades, a ritmo de muchísimos clicks y de los anhelados likes.

A Shengze Zhu no le interesan las nuevas maneras de representación que derivan de esta forma de comunicación, ni tampoco indagar en sus derivaciones semánticas ni en cómo afectan a la puesta en escena de la narrativa audiovisual. Temas que, por otra parte, darían para otras tantas película. Su discurso toma otro camino bien distinto. Reflexiona sobre personas que anhelan la conexión social, necesitan tener contacto con otra gente aunque sea de una forma virtual y, sobre todo, buscan ser reconocidas, porque dentro de su ámbito más cercano -por sus condicionantes sociales, económicos o físicos- están destinadas a pasar desapercibidas.

Mientras que en internet exhiben su identidad sin miedo a mostrar su verdadera personalidad para lograr ese reconocimiento. Zhu plantea una cuestión de orden sociológico a partir de un interesante y desbordante documento cinematográfico, que se basa en la democratización de las imágenes, por eso unifica todos los vídeos y formatos para que converjan en un blanco y negro de textura digital. Mientras crea una fórmula narrativa que, a través del montaje, va primando unas historias sobre las otras, hasta conseguir que el discurso se integre plenamente en el dispositivo cinematográfico que ha elegido para hablar de esas acciones pasadas que tienen vigencia en el presente. Es decir, de ese present perfect de la gramática inglesa al que hace referencia el título.

Brillante ejercicio documental a propósito de las pulsiones que en el siglo XXI rigen las relaciones sociales.

SINOPSIS:

Millones de personas son las que se comunican en China de forma online a diario. Muchos sufren deficiencias físicas o problemas por su condición social o de género, por lo que encuentran socializar de esta forma. El film recoge 800 horas del material con fragmentos de algunas de estas vidas que se entralazan a través de las salas virtuales.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Hong Kong

DURACIÓN: 124 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA:

ESTRENO: 10 de Enero de 2020

ETIQUETAS:

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