CRÍTICA

Pos Eso

7

Por
27 de abril de 2015

Habría que encontrar una palabra para catalogar ese tipo de cinefilia que tiene más de pasión que de obsesión cultureta; esa obsesión que, como a los niños de Super 8, empuja con una energía inagotable a recrear las películas que vi(vi)eron. Serviría, entre otras cosas, para definir al valenciano Samuel Ortí Martí, alias SAM, que en su debut en el largometraje ha regurgitado con una personalísima gracia todos esos filmes que nutrieron su imaginación. De ser de carne y hueso, Pos Eso podría pasar por gamberrada anecdótica, en la que ir cazando referencias y reir chistes peor o mejor afinados, ideal para una sesión golfa con amigotes. Pero está hecha de plastilina, rodada parando fotograma a fotograma, modelando hasta el último detallito imperceptible y poniendo a prueba la paciencia del más esforzado. Sam no se lo pone fácil, pero a cambio logra una simpatía instantánea del espectador hacia sus personajes, historias, intenciones e imaginario. Si Pablo Berger en Blancanieves pasó por su filtro cañí el cuento clásico, en Pos Eso se tira de minipimer para hacer un gazpacho sabrosón y rico en especias, fuertecito pero de trago suave, que lo mismo toma elementos de El exorcista, En busca del arca perdida o Taxi Driver, como se refiere a El día de la bestia, la iconografía flamenco-torera y lo más demoniaco de la telebasura. Se agradece que en Pos Eso quede margen para la locura, que a pesar del esfuerzo tremebundo de producción se ponga al servicio de la diversión pura y dura.

Habría que encontrar una palabra para catalogar ese tipo de cinefilia que tiene más de pasión que de obsesión cultureta; esa obsesión que, como a los niños de Super 8, empuja con una energía inagotable a recrear las películas que vi(vi)eron. Serviría, entre otras cosas, para definir al valenciano Samuel Ortí Martí, alias SAM, que en su debut en el largometraje ha regurgitado con una personalísima gracia todos esos filmes que nutrieron su imaginación.

De ser de carne y hueso, Pos Eso podría pasar por gamberrada anecdótica, en la que ir cazando referencias y reir chistes peor o mejor afinados, ideal para una sesión golfa con amigotes. Pero está hecha de plastilina, rodada parando fotograma a fotograma, modelando hasta el último detallito imperceptible y poniendo a prueba la paciencia del más esforzado. Sam no se lo pone fácil, pero a cambio logra una simpatía instantánea del espectador hacia sus personajes, historias, intenciones e imaginario.

Si Pablo Berger en Blancanieves pasó por su filtro cañí el cuento clásico, en Pos Eso se tira de minipimer para hacer un gazpacho sabrosón y rico en especias, fuertecito pero de trago suave, que lo mismo toma elementos de El exorcista, En busca del arca perdida o Taxi Driver, como se refiere a El día de la bestia, la iconografía flamenco-torera y lo más demoniaco de la telebasura.

Se agradece que en Pos Eso quede margen para la locura, que a pesar del esfuerzo tremebundo de producción se ponga al servicio de la diversión pura y dura.

Animación de plastirisa plagada de guiños al cine de terror.

SINOPSIS:

La mundialmente conocida bailaora 'La Trini', se retira de los tablaos por una depresión. Su esposo, el gran mataor de toros Gregorio, ha muerto en un accidente doméstico. Para colmo, su hijo Damián, de ocho años, está pasando por una época de rebeldía que roza la locura. La Trini acudirá a multitud de psicólogos y especialistas para que ayuden a su crío; sin embargo, sólo encontrará la solución en las manos del padre Lenin, un cura vasco que está pasando por una crisis de espiritualidad.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: NA

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: BARTON FILMS

ESTRENO: 30 de Abril de 2015

ETIQUETAS:

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