CRÍTICA

Paraíso

4

Por
06 de julio de 2015

Desde el pantagruélico big bang del señor Creosota en El sentido de la vida, el desbordamiento adiposo se hizo más hueco “serio” que nunca delante de la cámara (antes, la obesidad parecía privilegio de directores, cuanto más geniales mejor: Hitch, Neville, Welles…). México, cuna y vergel de ilustres orondos, desde Diego Rivera a Guillermo del Toro, se subió al carro de un salto, y su último cachorro cinematográfico es este drama con michelines de comedia y que, lamentablemente, se aleja de la tradición de Ripstein y se acerca al ideario de Sánchez Arévalo. La cineasta Mariana Chenillo narra la desinhibida y feliz existencia (como demuestra la secuencia inicial) de un joven matrimonio con sobrepeso que, al mudarse a la gran ciudad, se vuelve mustia y solitaria. Como remate, ella sigue engordando y él se va volviendo un figurín, por lo que surgen celos, desconfianzas, terceras y cuartas personas… Así, el filme no plantea un problema de báscula ni autoestima, sino de asimetría y mórbida disparidad de volúmenes comunicantes, por decirlo técnicamente. Los chicos con las chicas y los gordos con las gordas, al menos vocacionales. Si a esta moraleja, con pulpo gallego balsámico de fondo, le añadimos un acabado más descuidado que feísta y una ensalada de clichés de aliño (las cotorras flacas, la humillante clase de yoga, Botero…), el resultado es una fábula simpática y empática pero condenada a no dejar demasiada huella, incluso entre “fofisanos” y “gordibuenas“, ay.

Desde el pantagruélico big bang del señor Creosota en El sentido de la vida, el desbordamiento adiposo se hizo más hueco “serio” que nunca delante de la cámara (antes, la obesidad parecía privilegio de directores, cuanto más geniales mejor: Hitch, Neville, Welles…). México, cuna y vergel de ilustres orondos, desde Diego Rivera a Guillermo del Toro, se subió al carro de un salto, y su último cachorro cinematográfico es este drama con michelines de comedia y que, lamentablemente, se aleja de la tradición de Ripstein y se acerca al ideario de Sánchez Arévalo. La cineasta Mariana Chenillo narra la desinhibida y feliz existencia (como demuestra la secuencia inicial) de un joven matrimonio con sobrepeso que, al mudarse a la gran ciudad, se vuelve mustia y solitaria.

Como remate, ella sigue engordando y él se va volviendo un figurín, por lo que surgen celos, desconfianzas, terceras y cuartas personas… Así, el filme no plantea un problema de báscula ni autoestima, sino de asimetría y mórbida disparidad de volúmenes comunicantes, por decirlo técnicamente. Los chicos con las chicas y los gordos con las gordas, al menos vocacionales. Si a esta moraleja, con pulpo gallego balsámico de fondo, le añadimos un acabado más descuidado que feísta y una ensalada de clichés de aliño (las cotorras flacas, la humillante clase de yoga, Botero…), el resultado es una fábula simpática y empática pero condenada a no dejar demasiada huella, incluso entre “fofisanos” y “gordibuenas“, ay.

Agridulce alegato por la gordura en plena operación bikini.

SINOPSIS:

Carmen y Alfredo forman una feliz pareja, son novios desde la infancia y llevan una vida tranquila rodeados de familia y amigos. Alfredo es ascendido en su trabajo y debe mudarse a México D.F., una ciudad en la que pronto sentirán la presión y burlas por padecer sobrepeso. Carmen convence a su pareja para empezar una dieta juntos, al mismo tiempo que descubre que lo que realmente le hace feliz son sus nuevas clases de cocina. “Paraíso” es una comedia conmovedora sobre el redescubrimiento de uno mismo y como darse cuenta de que la verdadera belleza se encuentra en el interior de las personas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: 105

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: ABORDAR CASA DE PELÍCULAS

ESTRENO: 10 de Julio de 2015