CRÍTICA

Paraíso: Fe

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23 de agosto de 2013

La segunda parte  de la trilogía de Ulrich Seidl sobre tres mujeres en busca de su edén particular se fija en el asunto del fanatismo religioso y, en concreto, en una señora que busca la felicidad apretando una cincha metálica alrededor de su cintura mientras reza, paseándose de rodillas de habitación en habitación, prestando vírgenes a domicilio, flagelándose o masturbándose con una cruz, y que en un momento dado acaba a tortazo limpio con su marido, un árabe parapléjico con quien mantiene una relación que hace al matrimonio de La guerra de los Rose parecer unos tórtolos.

Paraíso: Fe puede parecer provocativa si se la toma en serio, pero es que no hay forma. El problema no es que examinar las hipocresías de los devotos sea apuntar demasiado bajo, sino sobre todo que Seidl ni por un instante trata de meditar de forma inteligente sobre el fundamentalismo religioso, sólo de mofarse de él de forma a menudo grotesca, cruel y aberrante. Y el modo en el que, de paso, somete a su protagonista a humillaciones sexuales no pasa de pueril gamberrada, como la del quinceañero que le dibuja a la abuela un pene junto a la boca cuando duerme la siesta. En otras palabras, a Seidl lo mueve tan sólo el empeño ciego por llamar la atención a cualquier precio. Aquí un servidor está más que dispuesto a jalear a todo aquel que le dé caña a la religión pero, ¿es mucho pedir que se haga con un poco más de ingenio? 

 

VEREDICTO: No escandaliza quien quiere sino sólo quien puede.

SINOPSIS:

Annamaria es una mujer devota que trabaja como técnico de hospital y un día decide convertirse en misionera.

Paraíso: Fe

[Paradies: Glaube] Drama / Austria / 2012 / Dir: Ulrich Seidl / Reparto: Maria Hofstaetter, Nabil Saleh, Natalija Baranova, Rene Rupnik, Dieter Masur, Trude Masur / Guión: Ulrich Seidl, Veronika Franz

ESTRENO: 23 de Agosto de 2013

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