CRÍTICA

One Piece: Estampida

7

Por
11 de noviembre de 2019

Aunque uno tenga poca idea de sus cosas (con 22 años de publicación, 93 volúmenes editados y 14 películas, como para ponerse al día), es fácil percatarse de que una de las señas de identidad de One Piece es el exceso. La creación de Eiichirô Oda apuesta siempre por lo abigarrado, por el ‘más difícil todavía’, apañándoselas sin embargo para no perder la coherencia. Algo evidente en One Piece: Estampida, una película que apuesta por darle al espectador (y no digamos al espectador no iniciado) un zasca en sus primeros minutos, arrojándole a su mundo de piratas majaras sin anestesia ni contemplaciones. Durante una primera hora similar a un remake de El mundo está loco, loco, loco con barcos en vez de coches, Estampida no solo no se esfuerza por presentar a su batallón de secundarios (al gomoso Luffie y a sus colegas ya los conocerás, o si no no la estarías viendo), sino que incluso se cachondea de ese maremágnum. Más adelante, si uno ha pasado la ordalía, la película se pone seria. Y, aunque en este aspecto convence menos al que suscribe que la anterior One Piece: Gold, uno sigue encontrando lógica esta forma de compaginar el desafuero cachondo con temas que pueden escocer. Así pues, cuando se le pasan el mareo y la taquicardia de tanto caos, respira hondo y admite que acaba de ver una película muy interesante, incluso para los legos.

Un locurón tan elástico (y amargo) como la goma.

SINOPSIS:

El nuevo filme de la reconocida franquicia se centra en una batalla campal entre piratas, marinos, los Siete Señores de la Guerra y el Ejército Revolucionario en pugna en el Festival de los Piratas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Japón

DURACIÓN: 100 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA:

ESTRENO: 15 de Noviembre de 2019