CRÍTICA

No llores, vuela

7

Por
19 de enero de 2015

¿Cómo sería el cine dirigido por mujeres? ¿De qué hablarían las películas? Vuelan estas preguntas sin llorar, como el segundo filme de Claudia Llosa, salto al estrellato internacional que le permitió su aplaudida La teta asustada. Y qué duda cabe de que este viaje magnético hacia la salvación está escrito y rodado por una mujer. Además de hacer un perfecto programa doble con Fuerza mayor –serendipias de la programación en España– sobre ventisca y extraños equilibrios entre la supervivencia individual dentro de la familia, No llores, vuela es sobre todo una torta en la cara a la maternidad. Interpretada por tres de los actores más hermosos –además de buenos, claro– del panorama (Jennifer Connelly, Cillian Murphy y Mélanie Laurent) y atravesada por una poesía herida a la que ya sólo parecen tener alcance cineastas a los márgenes y músicos indies con mononucleosis, No llores, vuela recrea el viaje de dos personajes en busca de un pasado y un futuro del que han sido despojados. La espiritualidad, el perdón, la individualidad o, de nuevo, la maternidad –valiente y controvertida– son algunos de los temas que Claudia Llosa filma sin dejar de buscar la belleza: el paisaje infranqueable, el hielo que se resquebraja como metáfora del vacío rabioso que anida en los pesonajes, esos flashbacks que saltan a tiempo… Y, si bien el conjunto no es tan fascinante como la suma de las partes, es tan genuina la mirada, tan femenina e irreverente, que es un perfecto motivo para que todas lloremos menos y volemos más.

¿Cómo sería el cine dirigido por mujeres? ¿De qué hablarían las películas? Vuelan estas preguntas sin llorar, como el segundo filme de Claudia Llosa, salto al estrellato internacional que le permitió su aplaudida La teta asustada. Y qué duda cabe de que este viaje magnético hacia la salvación está escrito y rodado por una mujer.

Además de hacer un perfecto programa doble con Fuerza mayor –serendipias de la programación en España– sobre ventisca y extraños equilibrios entre la supervivencia individual dentro de la familia, No llores, vuela es sobre todo una torta en la cara a la maternidad.
Interpretada por tres de los actores más hermosos –además de buenos, claro– del panorama (Jennifer Connelly, Cillian Murphy y Mélanie Laurent) y atravesada por una poesía herida a la que ya sólo parecen tener alcance cineastas a los márgenes y músicos indies con mononucleosis, No llores, vuela recrea el viaje de dos personajes en busca de un pasado y un futuro del que han sido despojados.

La espiritualidad, el perdón, la individualidad o, de nuevo, la maternidad –valiente y controvertida– son algunos de los temas que Claudia Llosa filma sin dejar de buscar la belleza: el paisaje infranqueable, el hielo que se resquebraja como metáfora del vacío rabioso que anida en los pesonajes, esos flashbacks que saltan a tiempo… Y, si bien el conjunto no es tan fascinante como la suma de las partes, es tan genuina la mirada, tan femenina e irreverente, que es un perfecto motivo para que todas lloremos menos y volemos más.

Gélida y poética. Dejad de lloriquear y volad con Claudia Llosa.

SINOPSIS:

A través de una madre y un hijo nos sumergimos en el pasado, marcado por un accidente que les separa. Ella se convertirá en una famosa artista y sanadora, él en un cetrero que vive marcado por la ausencia. En el presente, una joven periodista propiciará un encuentro entre ambos que nos hará cuestionarnos el sentido de la vida y del arte, para plantearnos la posibilidad de asumir una vida plena a pesar de las incertezas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: 112

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: WANDA

ESTRENO: 23 de Enero de 2015

ETIQUETAS:

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