CRÍTICA

Nine

7

Por
22 de enero de 2010

¿Sueña usted con números musicales? Un servidor, no. Sin embargo, al atormentado Guido Contini, la crisis creativa le lleva a alucinadas visiones de las mujeres que han pasado por su vida dejando un poso (con la excepción de Judi Dench) inequívocamente sexual. Como el cine porno, el cine musical consta de dos
partes claramente diferenciadas: está por un lado el acto en sí (sexual en un caso, musical en el otro) y entre uno y otro, sucede lo que da en llamar en la jerga del cine para adultos, teatrillo.
La primera, la parte musical de Nine, es pelín obvia, pelín videoclipera, con reminiscencias de cuando David Fincher dirigió a Madonna en clips como Vogue (referencia obvia en el número de Kate Hudson, Cinema Italiano). También es cierto que la partitura de John Kander para Chicago era bastante mejor que la de Maury Yeston para Nine, y por eso ha habido que introducir cambios y nuevos números en la misma. En la segunda, sin embargo, demuestra Marshall una mayor capacidad para la cinematografía que en su anterior obra, Chicago (2002), en la que el escenario parecía algo así como un remedo del plató de Operación Triunfo.

En Nine, por el contrario, la cámara sale a la calle, en gozosa celebración del colorido mediterráneo, tan felliniano. A este respecto, no olvidemos que no deja de ser la adaptación de un musical basado en Ocho y medio. Se agradece que el director no haya optado, como otros colegas (verbigracia: Adam Shankman en Hairspray, 2007), en centrarse en el musical olvidándose de la fuente original. Marshall refl eja la sensualidad mediterránea tan del genio de Pesaro. Eso es lo mejor del filme y de él forma parte fundamental Penélope Cruz, la amante, con mucho la estrella que más química tiene con Daniel Day-Lewis, ese seductor con ojeras; justo al revés que Marion Cotillard, que como abnegada esposa hace honor al título original de la película por la que ganó el Oscar 2008 (La môme, la momia). Sin embargo, todos los logros narrativos, que los hay, palidecen por un metraje excesivo. Tal vez siete (incluida la periodista Stephanie, que no existía en la versión de Broadway) sean demasiadas mujeres incluso para alguien tan excesivo como Fellini.

Rubén Romero

SINOPSIS:

Guido es un reconocido director cinematográfi co que reflexiona sobre sus mujeres mientras prepara su próximo éxito.

Nine

DRAMA, MUSICAL / ITALIA, EE UU / 2009 / 112 MINUTOS / DEAPLANETA. DIRECTOR: ROB MARSHALL ACTORES: DANIEL DAY-LEWIS, PENÉLOPE CRUZ, NICOLE KIDMAN GUIÓN: MICHAEL TOLKIN, ANTHONY MINGHELLA FOTOGRAFÍA: DON BEEBE MÚSICA: ANDREA GUERRA

ESTRENO: 22 de Enero de 2010

ETIQUETAS:

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