CRÍTICA

Nagasaki, recuerdos de mi hijo

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28 de abril de 2017

Como bien sabe Íker Jiménez y ese programa que va camino de jubilar a Jordi Hurtado y su saber y ganar, las apariciones fantasmales dan para mucho. En el cine japonés, todavía más, al ser un país que ha sido capaz de llevar el folclore espectral a la gran pantalla con notable acierto: de El más allá a El gato negro, pasando por la popular The Ring o el estiloso cine de Kurosawa (de Kiyoshi, no del Akira que le gusta a la Princesa Leonor). El fantasma que nos trae Yamada no es, sin embargo, nada parecido a sus famosos antecesores. Aquí, Koji, nombre del ectoplasma, tiene más que ver con presencias shakespearianas como las que hemos podido ver en filmes del tipo El fantasma y la señorita Muir: un ente que, mediante el diálogo, obliga al que se le presenta a preguntarse acerca del sentido de su vida. Se aprovecha aquí el recurso dramático de que, cuando uno ha pasado a mejor vida, puede interpelar a los vivos con una sinceridad que en cualquier otro momento solo provocaría un par de bofetadas. Koji murió como consecuencia del bombardeo atómico de Nagasaki, trauma que flota en el ambiente, pero que nunca es abordado con crudeza. Lo que a Yamada, gran retratista de la cotidianeidad y émulo confeso de Ozu, le parece preocupar más es cómo sobrellevar el duelo por la pérdida de los seres queridos y, muy especialmente, cómo lo soporta la sensibilidad femenina.

Con una lentitud por momentos exasperante, se suceden largas conversaciones filmadas teatralmente, y flashbacks a la niñez del fallecido, luciendo un estilo que se adecuará muy bien a la paciencia zen de los japoneses pero que, por estos lares, solo hemos disfrutado en las obras menos inspiradas de José Luis Garci. Precisamente, como Garci, su director, Yoji Yamada, también es un habitual de las candidaturas a Mejor Película de Habla No Inglesa, y este Nagasaki, recuerdos de mi hijo, no fue una excepción. No pasó el corte. Y es que, por más bienintencionada que sea, su intento de aproximarse a las relaciones materno-filiales con la excusa del trauma nuclear hace gala de una contención propia del extremo oriente, que emocionará a los habitantes de Japón, pero a los espectadores occidentales nos resulta, por momentos, tediosa.

SINOPSIS:

Nobuko perdió a su hijo durante al ataque de la bomba atómica. Pero, tres años después, el fantasma de su hijo sigue visitándola cada día para recordarle los momentos felices.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Japón

DURACIÓN: 130 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Mediatres Estudio

ESTRENO: 26 de Mayo de 2017