CRÍTICA

Muchos hijos, un mono y un castillo

7

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05 de diciembre de 2017

Dadme un punto de apoyo, o mejor: un buen personaje, y moveré el mundo. 16 años después de su corto Desaliñada, el actor Gustavo Salmerón, rostro muy reconocible del cine de los 90 (Mensaka, Asfalto), rescata su puesto tras las cámaras y pone su inquietud al servicio de una buena idea plasmada de forma anárquica, pero con encanto y, sobre todo, con una lógica aplastante que saca mucho partido de la ley de Arquímedes. Julita Salmerón, la madre del cineasta, es un filón. Y, con sus tres sueños cumplidos, su síndrome de Diógenes y su gloriosa decadencia te arregla una película.

En el casi exacto punto medio entre el descaro genial de Carmina Barrios (mamá de Paco León) y el orden nostálgico de Madronita Andreu (Un instante en la vida ajena), Julita, persona y personaje a un tiempo, rodeada de sus seis hijos, de las caricias de un mono y en trámites de desahucio de su castillo, nos seduce por su originalidad latente, impostada a veces, pero siempre jugosa. No representa a una generación ni a un país ni a un estado de ánimo, y de ahí la atractiva falta de pretensiones de la desaliñada (como su primer título) película de Salmerón. Pero, casi sin darse cuenta, el filme ofrece verdades sobre lo jodida que es la vejez, nos acerca una España que se desvanece y retrata desde un ángulo nuevo una crisis que se lo acabará llevando todo.

Un original instante en la vida ajena: la de Julita Salmerón es un portento.

SINOPSIS:

Gustavo Salmerón encendió su cámara delante de su madre, Julita, hace más de una década y el resultado es un documental sobre ella y un retrato de las generaciones mayores, de dos Españas, la de hoy y la de ayer.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN: ,

PAIS: España

DURACIÓN: 90 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Caramel Films

ESTRENO: 15 de Diciembre de 2017