CRÍTICA

Lou Andreas-Salomé

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02 de enero de 2018

Un mes más, un biopic más. Europeo y decimonónico, para colmo: toca agarrarse, que vienen curvas. En esta ocasión, la retratada es esa escritora y psicoanalista que, como suele ocurrir, fue menos recordada por su obra y su rol de pionera que por los varones con los que trató: Rainer Maria Rilke, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud.

Pensando que este filme desmiente el papel de femme fatale que muchos historiadores le han endosado a su protagonista, podríamos considerarlo un trabajo simpático y olvidable e irnos a dormir. El problema es que Lou Andreas-Salomé no nos lo permite, para mal. Para empezar, porque visualmente tiene momentos atroces: observar a la protagonista insertada en fotos de época nos hace añorar las reconstrucciones CGI de Largo domingo de noviazgo. Luego está su reparto, con un Rilke clorótico (juramos que, en la serie Babylon Berlin, Julius Feldmeier sale guapo) más parecido a un vampirín de Stephenie Meyer que al manipulador y gorrón autor de las Elegías de Duino. Y sobre todo con ese Nietzsche de Alexander Scheer, su bigotón y sus espasmos, que no hace exclamar “¡Os muestro al superhombre!”, sino “¡Ay va, qué chorrazo!”. Pero lo peor es enfrentar en el recuerdo esta sucesión de estampas históricas con alguna obra en condiciones sobre una mujer insigne, como la Hannah Arendt de Von Trotta. Es entonces cuando desaparece el bostezo y llega el cabreo.

No muestra nada que no se encuentre en una página de Wikipedia.

SINOPSIS:

Lou Andréas-Salomé se dedicó toda su vida a la filosofía. Trabajó con Freud o con Nietzsche, y cuando conoció a Ernst Pfeiffer le pidió ayuda para escribir sus memorias. En ellas se basa la película.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Alemania, Austria, Italia, Suiza

DURACIÓN: 113 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Pirámide Films

ESTRENO: 27 de Abril de 2018