CRÍTICA

Los niños del mar

7

Por
22 de enero de 2020

Tomar una premisa disparatada (en el mejor sentido) y hacerla evolucionar despacito, como quien no quiere la cosa y sin necesidad de dar explicaciones, es un privilegio del género fantástico al que hoy en día no se acoge casi ningún autor… salvo si hace anime. Tal es el empuje de la animación japonesa que en ella un director con talento puede convertir una obra ajena (en este caso, el multipremiado manga de Daisuke Igarashi) en un festín visual donde el argumento es casi lo de menos. Y tener éxito haciéndolo, para colmo.

Como tantas otras adaptaciones de cómics nipones, Los niños del mar comprime un relato muy extenso y lleno de ideas en el espacio de un largometraje. De modo que, si no se quiere sufrir un empacho conceptual, lo mejor para disfrutarla es arrellanarse en la butaca y compartir el desconcierto de la protagonista ante una historia que es a la vez un cuento de iniciación (y de pérdida) y una odisea que va de los protozoos a las estrellas, y vuelta a empezar. De esta manera, quizás no te expliques cómo lo que parece una sencilla historia de amor playero y sobrenatural acaba resolviéndose en un frenesí de imágenes formidables. Pero es probable que termines de verla con un nudo en la garganta y pensando que, aunque no hayas entendido casi nada, sí lo has comprendido casi todo.

Un cuento alucinógeno sobre todo lo que cabe en un verano.

SINOPSIS:

Ruka es una joven que se pasa la vida en el acuario en el que trabaja su padre, tras el divorcio de este de su madre. Dos chicos llegarán al lugar por problemas familiares y descubrirán que tienen una conexión muy especial con el mar. Sin embargo, esto pondrá el peligro los intereses del acuario y de la población en la que todos residen.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Japón

DURACIÓN: 110 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Selecta Visión

ESTRENO: 24 de Enero de 2020