CRÍTICA

Los miembros de la familia

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Por
03 de julio de 2020

Dos hermanos viajan a una playa inhóspita e insípida para arrojar al agua las cenizas de su madre. Pero, como no han llegado a tiempo (las cenizas, se entiende), tienen que conformarse con lanzar la mano postiza de la difunta. Pintado así, podría ser el argumento de algún guión de Azcona (“las prótesis de los muertos no se tocan, nene”) pero en realidad es el punto álgido del segundo filme de Mateo Bendesky, quien sigue profundizando en las diversas variaciones sobre la nada que ensayó en su anterior Acá adentro.

Así, Los miembros de la familia -título que ya destila la ambigua languidez de su contenido- es un drama argentino con doble nacionalidad espiritual uruguaya que divaga perezosamente sobre temas como la orfandad, el desamparo, los secretos en off, el desencanto o la desidia, iluminándolos con los cuatro ojos apagados de su dúo protagonista, atrapado en diversas tierras de nadie. Mientras uno aprende sin mucho entusiasmo jiu jitsu y asiste a una fiesta con cara de palo, la otra se entrega tontamente a la cartomancia y manda fotos en topless a su ligue viejuno. Todo, con mucha amplitud de campo y mucha pose feota-festivalera, incluyendo una “salida del armario” con calzador. Resultado: 85 minutos que, pese a alguna sutileza narrativa e inventiva (ese hoyo delator en la arena), casi acaban por hacerse largos.

Extraña, pastosa y pasmada reflexión sobre el luto y sus alivios.

SINOPSIS:

Lucas es un adolescente obsesionado con su cuerpo y con su hermana mayor, una joven muy aproximada al mundo místico. Ambos se quedan atrapados en una ciudad costera casi desierta, donde intentarán cumplir los últimos deseos de su madre fallecida.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: Argentina

DURACIÓN: 86 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Barton Films

ESTRENO: 03 de Julio de 2020