CRÍTICA

Los abrazos rotos

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Por
18 de marzo de 2009

Carlos Marañón

UN BUEN DÍA, JEAN-LUC GODARD decidió jugar al cinéfilo-orquesta y se sacó del bombín revolucionario sus Histoire(s) du Cinéma, un trabajo documental (y un trampantojo cinematográfi co) con vocación de obra inacabada por episodios que reunían imágenes y sonidos de películas universales para solaz de cinemaníacos e intelectuales a flor de piel, y que permitió al gafas de pasta más universal (y artífice del concepto) convertirse a la vez en director, historiador, crítico, divulgador y hasta acomodador si hiciese falta, con un solo gesto. En Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar ha culminado, no ya sus personalísimas Historia(s) del Cine, sino una Historia almodovariana del Arte de tomo y lomo. Un gazpacho cultural que podría servir tanto de Catálogo Universal de los Sentimientos, ordenado de Auster (Paul) a ZP (vía Carmen Machi o vía guiño a El País) como de elegante juego de búsqueda de referencias pictóricas (para nota ese polvo a lo Magritte), literarias y cinéfilas, y a ver quién pilla más. Es ésta una película por acumulación, en línea con la mezcla de géneros que caracteriza su cine: además de una de esas historias mestizas que sólo a Almodóvar le funcionan, hecha de noir, de melodrama y de comedia, Los abrazos rotos es una combinación de tres películas: el guiño a Mujeres… de Chicas y maletas (una joya, pagaríamos por ver todo su metraje), el romance entre director y actriz (la parte más tópica, menos personal del autor) y el presente del cineasta cegado. Lo que en Godard parte del intelecto (“No se puede besar a una película”), en Almodóvar es todo intensidad afectiva hacia el cine, en este homenaje imperfecto en el que las partes (planos, secuencias, miradas), que oscilan entre lo bizarro, lo carismático y lo genial (leer los labios puede ser una aventura), le pueden al todo, esa gran historia que el manchego no acaba de cuajar. Otro Almodóvar es posible. Y Los abrazos rotos apunta en varias direcciones que muestran cierto agotamiento por un lado, pero dejan entrever una vía de renovación en el cineasta español más universal. Son cuatro signos esperanzadores: 1. Penélope Cruz, actriz con ángel, una musa para la eternidad a la que Almodóvar se ha entregado en cuerpo y alma, y viceversa. 2. El uso de un álter ego (Lluís Homar) supone un círculo que se cierra sobre sí mismo en su carrera. 3. El cortometraje: La concejala antropófaga es un refresco muy necesario, algo se mueve en Pedro. 4. Ese final pausado, que no sorprende como pretende, pero deja claro que Almodóvar está en paz consigo mismo para volver a empezar. 

SINOPSIS:

  Un guionista ciego (Lluís Homar) recibe una visita que le obliga a revisar su pasado: un romance con una mujer (Penélope Cruz) que cambió sus vidas para siempre.  

Los abrazos rotos

 

DRAMA / ESPAÑA / 2009 / 130 MINUTOS / WARNER. DIRECTOR: PEDRO ALMODÓVAR. ACTORES: PENÉLOPE CRUZ, LLUÍS HOMAR, BLANCA PORTILLO. GUIÓN: PEDRO ALMODÓVAR. FOTOGRAFÍA: RODRIGO PRIETO. MÚSICA: ALBERTO IGLESIAS. PRODUCCIÓN: AGUSTÍN ALMODÓVAR www.losabrazosrotos.com

 

ESTRENO: 18 de Marzo de 2009

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