CRÍTICA

Longa noite

8

Por
02 de diciembre de 2019

Una “larga noche de piedra”: la posguerra, definida por Celso Emilio Ferreiro y puesta en imágenes por Eloy Enciso. El director de Arraianos (2012) continúa la misma senda que haría las delicias de la dupla Straub-Huillet y de Pedro Costa, con pasajes cinematográficos que viajan de lo ético a lo estético mientras lo literario se imbrica con lo visual. El choque entre lo real y lo teatral de Longa noite es también un careo entre pasado y presente, de resultas del cual, Enciso esculpe una bruma entre la que refulgen algunas imágenes tan poderosas (o más) que los textos de Max Aub, Luis Seoane, Ramón de Valenzuela y el ya citado Ferreira. Ellos flanquean el regreso de Anxo a casa, y así le acompañamos a través de esta oscuridad, tan larga como la digestión de una historia que acaba siempre por reaparecer, volviéndose contra nosotros cuando menos lo esperamos. El caleidoscopio de personajes y voces se funde en el claroscuro final, aterrador, donde vuelve a revelarse la misma fuerza con la que nos ilumina Mauro Herce en la reciente Lo que arde. Ante semejante golpe, se necesita el abrigo ascético del estilo, hecho de palabra y atmósfera, para hacerse acompañar mientras estalla la memoria ante nuestros ojos. En ese bosque de miedo y penumbra, en esa intemperie ética de la posguerra, uno busca películas que atraviesen aquel eco como lo hace Enciso.

Palabra y atmósfera para esculpir la noche de piedra de la posguerra.

SINOPSIS:

Anxo regresa a su pueblo de Galicia durante la posguerra española. Allí se cruzará con ganadores y vencidos de la España dividida. La entrega de una carta hará que el protagonista deba cruzar la frontera y que los fantasmas del pasado hagan acto de presencia de nuevo.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , , ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 93 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Numax

ESTRENO: 05 de Diciembre de 2019