CRÍTICA

Lo mejor está por llegar

6

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03 de marzo de 2020

De la Patellière y Delaporte rompieron la banca en 2012 con su película El nombre, una de esas historias mil veces versionadas por la filmografía y el teatro europeos. Por entonces, algo tan trivial como el nombre de un futuro neonato desencadenaba una crisis que desenmascaraba la hipocresía de la alta burguesía. En esta ocasión, el punto de partida es el final de la vida. Lo mejor está por llegar es una peculiar buddy movie con cáncer de fondo.

El filme se basa en la férrea complicidad entre dos actores que, por encima de todo, son amigos, como es el caso de las superestrellas Fabrice Luchini y Patrick Bruel, estándo este último –y su sorprendente tinte capilar– ya presente en El nombre. Es una gozada verlos pasárselo en grande en pantalla mientras conforman una extraña pareja, tal y como la escribió Neil Simon y la dirigió Gene Saks en 1968. Luchini asume el papel de Jack Lemmon (metódico, hipocondríaco, romántico) y Bruel el de Walter Mathau (desastroso, caótico y disfrutón). Elegantes siempre, sin perder la compostura ni en el sufrimiento ni en el duelo, el gran mérito del filme está en, tratando con material tan altamente lacrimógeno, no caer nunca en lo sentimentaloide. Ciertos desequilibrios cómicos, que fuerzan demasiado el juego de la confusión y el vodevil, le restan, pero gana con mucho la invocación a la vida, la necesaria e imprescindible reivindicación del carpe diem.

Exaltación de la amistad en la salud y en la enfermedad.

SINOPSIS:

Un malentendido hace que dos amigos de la infancia piensen, de forma mutua, que al otro le quedan tan solo unos meses de vida. Esto motivará a los dos para recuperar el tiempo perdido.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR: ,

REPARTO: , , , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Francia

DURACIÓN: 117 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Vértigo Films

ESTRENO: 06 de Marzo de 2020