CRÍTICA

Lo mejor de mí

7

Por
07 de marzo de 2008

Toni Vall

‘LA SOLEDAD’, ‘LA DISTANCIA’, La línea recta, el cine de Pablo Llorca… es un cine español distinto, “radical”, como lo definió Jaime Rosales al recoger sus Goya. Radical viene de raíz y en efecto de ahí se extraen sus esencias: de la desnudez del alma, del dolor, del silencio, de la piel. Éstas son también las de Lo mejor de mí, un debut excelente contado desde muy adentro por Roser Aguilar. Luminosa y preñada de lucidez, es ésta una honda mirada a la relación de pareja, a sus claroscuros e incertidumbres, contada desde la ausencia del otro, desde el vacío emocional que provoca la enfermedad. Pero no es un réquiem, ni siquiera un lamento, es la búsqueda de la protagonista –extraordinaria Marián Álvarez– para hallar su felicidad, su temple vital, su centro y su verdad. Tal vez algo atrapada en su propia forma, anclada en su lenguaje conciso y algo abrupto –que no caprichoso– pero narrada con convicción y mucha pasión, la película transpira talento y esconde futuro. El mismo futuro que se adivina en ese precioso final a contraluz desde la azotea de los sueños, cuando al fin descubrimos lo mejor de ella. 

SINOPSIS:

Cuando Raquel se va a vivir con su novio, Tomás, comienza a preguntarse qué sería capaz de hacer por amor. Poco a poco irá descubriendo la cara más dulce y más amarga del amor al querer de verdad a alguien

Lo mejor de mí

DRAMA / ESPAÑA / 2007 / 85 MINUTOS / ALTA DIRECTOR: ROSER AGUILAR ACTORES: MARIAN ÁLVAREZ, JUAN SANZ, LLUÍS HOMAR. lomejordemi.es

ESTRENO: 07 de Marzo de 2008

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