CRÍTICA

Lío en Broadway

6

Por
20 de julio de 2015

El riesgo de acartonamiento es un peligro que acecha detrás de cualquier esquina de la carrera de un cineasta satisfecho. Lograr que ese imperio de la momificación juegue en beneficio de su propia película es el ejercicio de equilibrista que sólo los grandes logran. Cercado por la impostura, Bogdanovich se escabulle como puede: a medio camino entre caer sepultado por la autoparodia inconsciente y saber reírse de uno mismo sanamente están las gafas de ratón de Cinémathèque a través de las que ve actualmente el cine Bogdanovich. Lío en Broadway no es tan floja que pueda ser reclamada por una minoría freak como película de culto en los próximos lustros ni tan divertida como para convertirla en un clásico instantáneo de 5 minutos y si te he visto no me acuerdo. Como Sydney Pollack, la previsibilidad de su cine (telefilmes, últimamente) se había convertido en una pulsión interpretativa que transmitía destellos de empaque sin esfuerzo aparente en pantalla. Trece años después de El maullido del gato (antes, Esa cosa llamada amor, fue de 1993), el hombre que entrevistaba a los maestros vuelve al cine que más le gusta: la comedia pulida desde el guión y sostenida por un grupo coral de actores. Sucede que a su riguroso acercamiento al enredo de habitaciones de hotel se ha colado como un huésped extraño el cliché woodyalleniano mientras el ritmo que pide una screwball revisitada se bebió el minibar y quedó dormido sobre la cama de una suite tan confortable como inofensiva. 

El riesgo de acartonamiento es un peligro que acecha detrás de cualquier esquina de la carrera de un cineasta satisfecho. Lograr que ese imperio de la momificación juegue en beneficio de su propia película es el ejercicio de equilibrista que sólo los grandes logran. Cercado por la impostura, Bogdanovich se escabulle como puede: a medio camino entre caer sepultado por la autoparodia inconsciente y saber reírse de uno mismo sanamente están las gafas de ratón de Cinémathèque a través de las que ve actualmente el cine Bogdanovich. Lío en Broadway no es tan floja que pueda ser reclamada por una minoría freak como película de culto en los próximos lustros ni tan divertida como para convertirla en un clásico instantáneo de 5 minutos y si te he visto no me acuerdo. Como Sydney Pollack, la previsibilidad de su cine (telefilmes, últimamente) se había convertido en una pulsión interpretativa que transmitía destellos de empaque sin esfuerzo aparente en pantalla. Trece años después de El maullido del gato (antes, Esa cosa llamada amor, fue de 1993), el hombre que entrevistaba a los maestros vuelve al cine que más le gusta: la comedia pulida desde el guión y sostenida por un grupo coral de actores. Sucede que a su riguroso acercamiento al enredo de habitaciones de hotel se ha colado como un huésped extraño el cliché woodyalleniano mientras el ritmo que pide una screwball revisitada se bebió el minibar y quedó dormido sobre la cama de una suite tan confortable como inofensiva. 

Bogdanovich juega a empatar en territorio Woody Allen.

SINOPSIS:

Arnold está totalmente enamorado de su vida. Su mujer, sus dos hijos y su trabajo como director teatral en Broadway hacen de su vida un sueño para él. Sin embargo todo está a punto de torcerse cuando contrata los servicios de Izzy, una joven actriz que por la noche realiza otro tipo de servicios para ganarse la vida. Arnold tiene un flechazo con ella, pero los problemas llegarán cuando participe en una obra en la que también lo hace su mujer. Finalmente se convierte en un trío imposible que desemboca en una buena comedia.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: NA

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: INOPIA FILMS

ESTRENO: 24 de Julio de 2015