CRÍTICA

Leviatán

9

Por
18 de diciembre de 2015

Cuando Andrei Zvyagintsev despertó, lo que quedaba del monstruo seguía varado en un fondo seco del Mar de Barents. Huele a podrido, pero todavía mete miedo. El cineasta ruso, quizá el director que mejor retrata el cielo que va a caer sobre nuestra cabezas desde los juegos con el horizonte de John Ford, insiste en su vocación de entomólogo social. Capaz de destilar algo muy parecido a la identidad rusa de entre distintas clases de comportamientos éticos del microcosmos de la Rusia poscomunista, Zvyagintsev lleva a sus personajes a fundirse con un paisaje físico y moral devastador.

Lo suyo es un crescendo creativo imparable: El regreso, El destierro, inédita en España, y Elena, su obra maestra, seguida muy de cerca por esta Leviatán, cumbre de tantas cosas –empezando por el compromiso–, una crítica al sistema actual perfectamente combinada con una historia épica, casi un western, en los confines del ártico. No sobran los creadores capaces de señalar los problemas de su tiempo, de denunciarlos a través de su obra, o más concretamente, ajustándose a ella, poniendo su trabajo creativo por delante de sus posturas ideológicas, en un poderoso conjunto, un arma mucho más útil que cualquier entrevista o cualquier pancarta al viento. Lo comprometido no quita lo talentoso, Zvyagintsev es un cineasta mayúsculo que domina la narrativa cinematográfica: lo hace esta vez de nuevo desde el guión para contar la soledad del héroe moderno en la Rusia de Putin a través de diálogos precisos, briosas elipsis (magistral la paliza nunca vista a los amantes), puntos de vista sugerentes e imágenes (el esqueleto de ballena, digno del mejor Angelopoulos) tan poderosas como el mal que impregna el ambiente. Contemporáneo en las formas, maestro en el uso de la banda sonora, su espíritu cinéfilo hunde sus raíces en el cine de Tarkovski, liberándolo de ataduras intelectuales, abriendo sus reflexiones a un mayor público. El territorio que Kolya, el protagonista, quiere salvar del acoso de la expropiación del alcalde, bebe de Sacrificio para convertirse en ruinas sobre las ruinas de un gigante en descomposición.

El monstruo que asalta los cielos de Leviatán parte de la Biblia para enlazar el miedo a la Iglesia con el poder autocrático y corrupto travestido de democracia que entronca con Hobbes. No huyan. La aparente complejidad y aridez de la propuesta, entre mitológica y política, se ve salvada por la capacidad de la película de superponer temas en un relato que se ve abocado irremisiblemente a hundirse en el frío. El amor, la relación padres-hijos, Kafka, la culpa y el vodka se entremezclan en un filme aparentemente muy masculino en el que, sin embargo, reina el trabajo de Elena Lyadova, la presencia femenina que enhebra el conflicto humano con el zeitgeist que lo subsume. Y además, está Dios, la excusa del poder absoluto, la combinación mágica Iglesia-Estado que hace que en el filme puedan convivir el mito del libro de Job con la realidad trasladada a Rusia de Marvin Heemeyer, un mecánico de Colorado en pleitos con la autoridad por una propiedad que lanzó su bulldozer contra edificios públicos y se autoinmoló. Winter is coming, también aquí.

El director de Elena reúne a Kafka, Tarkovski, Stolichnaya y Hobbes en un western bajo cero.

SINOPSIS:

Kolya vive en una pequeña ciudad próxima al mar de Barents, en el norte de Rusia. Es dueño de un taller de coches que está cerca de la casa donde vive con Lilya, su joven esposa, y Roma, su hijo de un matrimonio anterior. Vadim Cheleviat, el alcalde de la ciudad, está empeñado en hacerse con el negocio, la casa y la parcela de Kolya. Primero le ofrece dinero, pero Kolya no concibe la vida sin su taller y sus tierras, y sobre todo sin poder contemplar la belleza natural que le ha rodeado desde que nació. Ante la negativa de Kolya, Vadim Cheleviat decide emplear métodos más expeditivos.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Rusia

DURACIÓN: 140 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 01 de Enero de 2015