CRÍTICA

Las ventajas de ser un marginado

8

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08 de febrero de 2013

En su primer día de instituto, Charlie anda perdido, apesadumbrado, no sabemos de dónde nace su aparente aflicción, pero pronto descubrimos que es un chico inteligente, tal vez, demasiado, que congenia rápidamente con un profesor y que –sin proponérselo realmente–, se relaciona con el grupo de estudiantes más populares y se enamora a la primera de cambio. Charlie es el marginado del título, pero olvídate de supersalidos, losers y demás calaña, porque Charlie es el chaval generoso que no espera nada a cambio, que no discute su estado de ánimo y que, aunque desorientado y virgen de experiencias, se las ha imaginado y escrito en un diario. Te enamorarás del personaje sin darte cuenta, porque todos hemos sido Charlie alguna vez o alguno de sus colegas (el gay, la gótica, la pija) o esa chica que desearía ser menor para darle el cariño que tanto ansía. Tan oscura como optimista, la película es una auténtica maravilla.   

 

VEREDICTO: La adaptación, hecha por el propio autor del libro, es la mejor que se podría hacer.

SINOPSIS:

Un tímido e impopular joven llamado Charlie escribe una serie de cartas a una persona sin identificar en las que aborda temas como la amistad, los conflictos familiares, las primeras citas, el sexo o las drogas.

Las ventajas de ser un marginado

[The Perks of Being a Wallflower] Drama / EE UU / 2012 / Dir: Stephen Chbosky / Reparto: Emma Watson, Logan Ler­man, Mae Whitman, Nina Dobrev, Johnny Simmons / Guión: Stephen Chbosky

ESTRENO: 08 de Febrero de 2013

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