CRÍTICA

Las niñas

9

Por
31 de agosto de 2020

Hay películas que tienen el poder de hablarte de tu propia vida. Pasarán los años y, por mucho cine que vea, nunca me acostumbraré a esta suerte de magia que conecta a dos personas desconocidas que nunca se han visto, ni siquiera han cruzado palabra, y sin embargo, desafían el espacio-tiempo a través de una historia. Pido perdón de antemano a los lectores que no fuesen niñas en la España de los 90 ya que yo sí lo fui, y la ópera prima de Pilar Palomero, que es un retrato de eso mismo, quizás me llega de una manera especial.

Las niñas comienza con un coro de alumnas de un colegio de monjas. La profesora decide quién canta y quién no tiene la voz adecuada para participar en la función escolar. La metáfora de Palomero es simpática y muy pertinente, pues su ópera prima habla precisamente de una niña que crece y, en el proceso, no acierta a entender ciertas cosas. Para conseguir que se las expliquen tiene que alzar la voz por mucho que las monjas, su madre o la sociedad la prefieran callada.

Es la primera parte de la película un retrato detallista de la educación que recibe esta niña y que recibimos muchas de las mujeres que crecimos en la España que iba bien. Es imposible no sentirse identificado con la prolija documentación que se intuye en la preproducción y que se manifiesta en el filme a través de un diseño de vestuario y una dirección de arte precisas. Palomero describe a las niñas con faldas de tablas a la altura de la rodilla copiando dictados de las monjas que dicen que la sexualidad está al servicio de Dios y que la mujer vino al mundo para acompañar al hombre. Pero, a la vez, estas niñas se hacen cruces leyendo los tests de la Super Pop y ven a Umbral en Hola Raffaella mandando un mensaje a la juventud: “Póntelo, pónselo”.

Esta esquizofrenia en la que crecimos los niños de los 90, la de una España europea y moderna con la educación católica del Franquismo todavía en el cogote, la vivimos algunas (y algunos) de una forma sutil y quizás esa sutileza en la narración de planos cortos de Palomero sea su mejor decisión. Las imágenes y las palabras hablan por sí solas sin necesidad de que la directora las reinterprete o las subraye. Las recordábamos inofensivas pero al verlas sobre la pantalla, la ficción nos devuelve lo venenosas que fueron. ¿Por ejemplo? Las niñas saltan a la comba y cantan la canción cantada mil veces por todas: “Soy capitán, soy capitán, de un barco inglés, de un barco inglés, y en cada puerto tengo una mujer; la rubia es, la rubia es, sensacional, sensacional, y la morena tampoco está mal”.

La segunda parte del filme abandona a las niñas del título para contar la historia particular de Celia, a quien presta sus gigantescos ojos  imposible no pensar en Ana Torrent en Cría cuervos y El espíritu de la colmena– la joven actriz Andrea Fandos. El filme se convierte poco a poco en un íntimo retrato materno-filial imposible de entender en su profundidad sin los primeros 45 minutos del filme. Es el relato de un personaje dentro de un retrato universal, la prueba de cómo una época y un país marcaron la historia personal de una madre y una hija. Pero seguro que si al salir del cine piensas en cómo te marcaron a ti esos años, hallarás la tuya propia.

El sí pero no de las niñas de los 90: cole de monjas y ‘póntelo, pónselo’.

SINOPSIS:

Zaragoza, 1992. Celia es un niña de 11 años que vive junto a su madre y estudia en un colegio de monjas. Brisa es una nueva compañera, que llega desde Barcelona. Un viaje por la adolescencia, la España de la Expo y de las Olimpiadas del 92, y por el descubrimiento de las verdades y las mentiras que alberga la vida.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 100 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: BTeam Pictures

ESTRENO: 04 de Septiembre de 2020