CRÍTICA

La reconstrucción

7

Por
18 de agosto de 2014

Cómodamente instalado en el éxito de la comedia argentina popular, desmesurada pero efectiva, Juan Taratuto (No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil?, Un novio para mi mujer) se ha decidido a dar un paso al frente. O más bien al sur, desde los ruidosos equívocos screwballisticos de Buenos Aires a Ushuaia, ciudad al fondo de los silencios de la Patagonia, región (y estado del espíritu) convertida ya en categoría cinematográfica con denominación de origen. Se ha llevado con él a su actor fetiche, Diego Peretti, en un viaje creativo para el que ambos se han despojado de casi todo lo que hasta ahora les hacía reconocibles (y les había hecho triunfar). Valientes, en la identidad de sus alforjas tan sólo han mantenido los afectos, el elemento esencial de esta historia áspera, narrada sin miedo al vacío sensiblero e interpretada con una contención que revaloriza el innegable gancho cómico de Peretti. En realidad, la vemos después, pero La reconstrucción, se rodó antes de su buen trabajo en la versión argentina de En terapia y de Wakolda, otros dos trabajos que refuerzan el talento de Peretti lejos de sus registros más graciosos. Un trabajador de oleoducto concienzudo y misterioso responde a la llamada de su único amigo en el mundo: el encuentro con su familia abre la historia a una intriga sentimental tan sencilla como convincente. Sin palabras, esquivando la mirada, entre Taratuto y Peretti convierten un abrazo en la mejor forma de comunicación imaginable.

Cómodamente instalado en el éxito de la comedia argentina popular, desmesurada pero efectiva, Juan Taratuto (No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil?, Un novio para mi mujer) se ha decidido a dar un paso al frente. O más bien al sur, desde los ruidosos equívocos screwballisticos de Buenos Aires a Ushuaia, ciudad al fondo de los silencios de la Patagonia, región (y estado del espíritu) convertida ya en categoría cinematográfica con denominación de origen. Se ha llevado con él a su actor fetiche, Diego Peretti, en un viaje creativo para el que ambos se han despojado de casi todo lo que hasta ahora les hacía reconocibles (y les había hecho triunfar). Valientes, en la identidad de sus alforjas tan sólo han mantenido los afectos, el elemento esencial de esta historia áspera, narrada sin miedo al vacío sensiblero e interpretada con una contención que revaloriza el innegable gancho cómico de Peretti. En realidad, la vemos después, pero La reconstrucción, se rodó antes de su buen trabajo en la versión argentina de En terapia y de Wakolda, otros dos trabajos que refuerzan el talento de Peretti lejos de sus registros más graciosos.

Un trabajador de oleoducto concienzudo y misterioso responde a la llamada de su único amigo en el mundo: el encuentro con su familia abre la historia a una intriga sentimental tan sencilla como convincente. Sin palabras, esquivando la mirada, entre Taratuto y Peretti convierten un abrazo en la mejor forma de comunicación imaginable.

Peretti despojado, como (casi) nunca lo habías visto antes.

SINOPSIS:

Eduardo (Diego Peretti) es solitario y eficiente en su trabajo, aunque vive ajeno a cualquier tipo de emoción. Parece haber archivado sus sentimientos en uno de los cuartos de la casa en la que habita. Su rutina se ve alterada cuando es invitado a trasladarse unos días hasta la ciudad argentina de Ushuaia. El reencuentro con un viejo amigo y su familia hacen que algo en él renazca, permitiéndole reconstruir su pasado, su presente y quizá su futuro.

La reconstrucción

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Argentina

DURACIÓN: 93

EDAD RECOMENDADA: 0

DISTRIBUIDORA: 39 Escalones

ESTRENO: 23 de Enero de 2015