CRÍTICA

La piel que habito

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Por
02 de septiembre de 2011

Probablemente para sacudirse de encima cualquier tentación al acomodamiento, y disfrazando de thriller lo que en esencia es un estudio sobre la identidad y las máscaras, sobre el sexo y la carne, sobre los cuerpos y el dominio y la muerte, Pedro Almodóvar nos ofrece aquí la que sin duda es una de sus obras más radicales de su carrera y tal vez la más sombría. Historia de un amour fou necrófilo que es también la crónica de una venganza servida muy fría, el relato de una supervivencia extrema, un cuento moral sobre los peligros de la ciencia y el retrato de una familia disfuncional que no entiende de escrúpulos, La piel que habito transita en varias direcciones a la vez: a veces juguetea con las convenciones del cine de terror, por momentos enfatiza el melodrama, a ratos simplemente incrementa el suspense. Podría definirse como un giallo de Mario Bava o Dario Argento dirigido a dos manos por el Hitchcock de Vértigo y el  Wyler de El coleccionista, de no ser porque, ante todo, el cine al que más se parece es al de Almodóvar. 

En efecto, Todo sobre mi madre (1999) y La mala educación (2004) ya hablaban de la maleabilidad de nuestros yo externos, mientras que la invasión no consentida que el cirujano psicópata Robert Ledgard (Antonio Banderas) lleva aquí a cabo sobre los cuerpos de sus pacientes –representada a través de coreografías retorcidamente hipnóticas de látex y frío acero, de contrastes exquisitos pero terribles entre la carne joven y las heridas– es una forma de violación que evoca las transgresiones morales del protagonista de Hable con ella (2002). Como en muchas de sus películas previas, además, Almodóvar se sirve de recursos narrativos supuestamente prohibidos para los guionistas contemporáneos: diálogos expositivos, prolongados flashbacks que revelan secretos familiares inconfesables, estructuras argumentales que se separan y se reconfiguran y hacen juegos malabares con la cronología.

En todo caso, La piel… debe entenderse como un desmentido para quienes pensaran que Almodóvar estaba convirtiendo su estilo –ese tono entre lo operístico y lo folletinesco, esas superficies suntuosas, esa insistencia en las citas cinematográficas– en mera rutina. Aquí lo ha rapado al cero y lo ha despellejado del mismo modo que ha dejado en los huesos el casi siempre histriónico estilo interpretativo de Banderas. Y esa austeridad formal tensa aún más la plausibilidad de una película suicida. Porque la naturaleza bizarra de lo que está contando no se nos esconde, todo lo contrario: permanece al frente. La historia es tan demente que por momentos resulta inevitable preguntarse si el director se la toma en serio o si se burla de ella. Sólo alguien de su talento puede hacer algo así sin romperse la crisma.

NANDO SALVÁ

SINOPSIS:

Historia de obsesión y venganza en la que un cirujano plástico utiliza a una mujer que mantiene recluida como conejillo de indias de su nueva invención: una piel resistente a todo tipo de daño.

La piel que habito

Terror / España / 2011 / Warner / Dur: 117 min. / Dir: Pedro Almodóvar / Reparto: Antonio Banderas, Elena Anaya, Jan Cornet, Blanca Suárez, Marisa Paredes, Fernando Cayo, Eduard Fernández, Bárbara Lennie, José Luis Gómez / Guión: Pedro Almodóvar

ESTRENO: 02 de Septiembre de 2011

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