CRÍTICA

La mano invisible

8

Por
17 de abril de 2017

No hacía falta adentrarse mucho en la novela de Isaac Rosa, La mano invisible, para ver ahí una película. Varios trabajadores precarios ejercen sus oficios (albañil, mecánico…) de forma repetitiva delante de un público que les mira desde la oscuridad. Al igual que en el libro, no importa tanto el porqué como el para qué. Debajo de las referencias evidentes a Adam Smith, a Orwell o a un Black Mirror cañí, se articula el despiece de lo que es el trabajo en la sociedad actual, neoliberal, individualista y de consumo, y qué relaciones se producen entre los que lo ejecutan y entre los que les observamos desde una butaca o desde la cola de la carnicería. David Macián, con presupuesto limitado, pone en imágenes el sufrir de los protagonistas de Rosa y consigue, gracias a su reparto, una película dolorosamente nuestra.

El trabajo puesto en escena en un filme interesantísimo.

SINOPSIS:

Un mecánico, un albañil, una mujer de la limpieza, una telefonista, un mozo de almacén y un informático son reclutados para llevar a cabo su trabajo habitual ante una audiencia. Bajo esta premisa, y mediante una sobria puesta en escena, La mano invisible convierte a los trabajadores de cuello azul en un producto de entretenimiento. Esta condición de espectáculo, precisamente, vacía los oficios con que estos personajes han bastido su identidad de cualquier sentido productivo y los vuelve todavía más vulnerables a la explotación laboral. A medida que la presión se agrave, la dimensión escénica de su trabajo será una fuente suplementaria de conflictividad.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 83 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: El Sur Films

ESTRENO: 28 de Abril de 2017