CRÍTICA

La chica dormida

7

Por
17 de marzo de 2017

La adolescencia es ese período en el que todo en la vida se percibe de forma desproporcionada; los sentimientos, la vulnerabilidad, los complejos o incluso el mundo hostil que “nos odia”. Y esa misma exageración que domina la visión juvenil, es la que hace del debut tras las cámaras de Rosemary Myers un retrato brillante del paso hacia la edad adulta. La chica dormida nos adentra en el mundo personal y onírico de Greta (Bethany Whitmore, la nueva Saoirse Ronan australiana), que huye al bosque de su inconsciencia durante la fiesta de su 15 cumpleaños.

Aunque no exento de clichés, pues no faltan los amigos nerds o las jerarquías de instituto que todos los cineastas se empeñan en incluir en sus versiones de la pubertad, el filme sobresale gracias a un agresivo lenguaje visual, con una marcada estética setentera que remite al cine de Wes Anderson (no en vano ha sido rodada en formato 4:3, como El gran hotel Budapest). También destacan los personajes excéntricos que rozan lo caricaturesco: esos vergonzosamente sublimes padres (Amber McMahon en su bicicleta estática y Matthew Whittet con unos cortísimos bermudas) o las burtonianas criaturas fantásticas que batallan en los sueños de la protagonista. Son los años 70. El Peter Pan de Greta no tiene Instagram y viste pantalones campana, pero está tan perdido en ese limbo entre la niñez y la edad adulta como el de cualquiera de nosotros, haciendo una montaña de un grano de arena.

Brillantemente exagerada, como la percepción de todo adolescente.

SINOPSIS:

Greta está a punto de cumplir 15 años y no soporta dejar atrás su niñez. Pero después de su fiesta deberá encontrarse a sí misma en un mundo incomprensible, fantástico y hasta algo violento.

la chica dormida cartel

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Australia

DURACIÓN: 77 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: La Aventura Audiovisual

ESTRENO: 28 de Abril de 2017