CRÍTICA

La bruja

8

Por
09 de mayo de 2016

En el código legal de 1641 que escribieron los colonos puritanos instalados en Massachusetts establecieron la idolatría como primer crimen capital. El segundo era la brujería. Después ya venían la blasfemia, el asesinato, el envenenamiento. Las brujas se las habían traído de Europa. Criadas en la Inquisición, las convirtieron en auténticas leyendas folclóricas en aquella zona de Nueva Inglaterra. Se refugiaban en aquelarres ruidosos en los bosques. Andaban con las manos. Robaban niños, penes. Les gustaba armar barullo en la cocina y en el granero. Vagaban desnudas. Y se convertían en diabólicas fantasías para los hombres a los que atrapaban con sus embrujos.
En ese caldo de cultivo fanático y enfervorizado sitúa Robert Eggers su brillante y aterradora ópera prima, La bruja. Unos años antes de que la comunidad puritana perdiera el control de su fanatismo en los famosos juicios de Salem, Eggers traza los terroríficos orígenes del mal, como hizo Michael Haneke en La cinta blanca, enraizados en el miedo hacia lo desconocido y el refugio en una religión que les hacía aún más ignorantes. Pero, sobre todo, explicados en un rechazo a la mujer y al poder femenino. “Cuando una mujer piensa por sí misma, piensa maldades”, decían los textos anteriores a esa época y que ellos tomaban al pie de la letra, porque en el respeto absoluto a la tradición, basaban su vida. No es casualidad que de los cientos de casos de brujería que Nueva Inglaterra llevó a juicio, sólo un cuarto de los condenados fueran hombres.
La joven protagonista, Thomasin (impresionante Anya Taylor-Joy), desconocedora de los síntomas de su propia pubertad, no encaja en este mundo gris, dominado por una voz masculina, la de su padre (Ralph Ineson), que a su vez sigue la de un Dios implacable. Ella misma siente que algo terrible e inexplicable le está ocurriendo. Y los cuentos de brujas que le rodean son la única solución a lo que sucede en su cabeza y a su alrededor, pero también amenazan su vida precaria, en una granja pobre a la que se han exiliado, aislándose de la sociedad, cegados por su propia y atrevida fe. La granja, que no da todos los alimentos que debe, está construida en los límites de un bosque oscuro, al que Eggers nos obliga a mirar directamente. Como miran los ojos bien abiertos, ingenuos y curiosos de Thomasin. La atención al detalle de Eggers crea la atmósfera perfecta en cada plano, una sobriedad inquietante que se transforma en aterradora cada vez que introduce una música kubrickiana. Es tan bella como perturbadora.

Eggers explora la fe puritana del siglo XVII para rastrear la figura de las brujas ligadas a una fe machista.

SINOPSIS:

Nueva Inglaterra en el año 1630. Una familia de colonos cristiana, formada por un matrimonio y sus cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está controlado por un mal sobrenatural. Cuando su hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros. Más allá de sus peores temores, un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: EE UU

DURACIÓN: 92 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Universal

ESTRENO: 13 de Mayo de 2016