CRÍTICA

Knight of Cups

9

Por
18 de septiembre de 2020

Ignorada y descartada tras su presentación en el Festival de Berlín de 2015, es justa y necesaria la recuperación de Knight of Cups con su estreno en salas, el espacio natural para el cine de Terrence Malick. Integra esa sublime trilogía que empezó To the Wonder (2012) y concluyó Song to Song (2017), tres películas en las que Malick, en unión simbiótica con Emmanuel Lubezki en la fotografía, amplificó y sofisticó el particular estilo narrativo que con El árbol de la vida (2011) le trajo la gloria y la Palma de Oro pero después lo condenó al ostracismo cinéfilo; lo que probablemente sea uno de los mayores ultrajes de la crítica de cine en la década pasada.

Knight of Cups –que recomienda verse con el volumen bien a tope para gozar de su Grieg, su Debussy y su partitura espiral compuesta por Hanan Townshend– empieza con una ampulosa cita de la novela del siglo XVII El progreso del peregrino, de John Bunyan, para descender desde las alturas de la alegoría cristiana al terreno de la mente en un fascinante recorrido por la memoria y el torrente de pensamientos de su protagonista, interpretado por Christian Bale. Es Rick, un guionista de Hollywood que, en sintonía con lo habitual en los personajes de Malick, se encuentra perdido, boqueando en un mar de dudas existenciales. Así es como penetramos en un repaso, entre onírico y subjetivo, a su vida adulta, aderezado con breves insertos de la infancia.

Esta naturaleza confesional de Knight of Cups ha propiciado comparaciones con 8 1/2, donde Fellini se debatía en sus propias dudas artísticas y existenciales rodeando a Marcello Mastroianni de bellas mujeres. Algo similar ocurre en Knight of Cups, cuya estructura de recuerdos y remembranzas parece dictada por las cartas del tarot –dan título a los diversos episodios del filme– pero en realidad responde a algo tan terrenal como las relaciones que Rick ha tenido con diversas mujeres a lo largo de su vida.

Al zambullirnos en la subjetividad y la memoria selectiva de un hombre cishetero en medio de una meca de la superficialidad como Los Ángeles –ciudad que Malick retrata con aprecio pero abrasiva crítica, lo que incluye la constatación de cómo sus propias imágenes se confunden con las de la publicidad más inane, tal cual gritan algunos de sus detractores–, puede surgir cierto rechazo. Su visión retrospectiva de las relaciones sentimentales se fundamenta en mujeres de escultural atractivo de las que, en muchas ocasiones, apenas recuerda nada más que los cuerpos.

Teniendo en cuenta que Knight of Cups nace como un ejercicio de sinceridad autolacerante, necesario para iniciar cualquier búsqueda del yo, no es algo que se le pueda echar en cara Malick por amoldarse a lo existente. “Que otro crítico de cine tire la primera piedra”, invitaba Richard Brody en un memorable texto. Si Rick aparece como un observador taciturno y mujeriego, demasiado seductor para ser tan muermo, también es porque solo accedemos a la imagen que tiene de sí mismo.

Además, las voces en off de los personajes de Imogen Poots, Freida Pinto, Teresa Palmer Natalie Portman, la mujer casada con la que Rick tiene un romance, aportan guía y sabiduría analítica de los sentimientos a un nivel al que este peregrino quizás no está preparado (“Tú no quieres amor, solo buscas la experiencia del amor”, le dice la primera). Pero, desde luego, se muestra dispuesto a aprender.

Cate Blanchett, siempre colosal, como la exmujer a la que se dejó escapar para una vida entera de arrepentimiento, deja claro que las imágenes mentales de Rick son todo lo sensuales y evocadoras que la cámara flotante de Lubezki y el montaje percutor pueden alcanzar, una exaltación de los sentidos desde el fondo mismo de su ordenación química en la memoria, pero eso no significa que el camino vaya a ser fácil ni agradable. A veces, ni las cartas del tarot ni tus propios pensamientos te dicen exactamente lo que te gustaría oír; ni las obras maestras del cine son como a ti te gustaría que fueran.

Entre el psicoanálisis y la carta astral, la aflicción y la remembranza, un caudal sublime de instantes con el que Malick lleva el torrente de la memoria al cine.

SINOPSIS:

Rick trabaja en Hollywood, donde ha llegado a la cima de su carrera. Es un hombre que tiene todo lo que puede desear cualquiera. Sin embargo, siente un gran vacío interior. Esto provocará que haga un viaje de autodescubrimiento, en el que se reencontrará con su padre y su hermano, su exesposa, su amante y varias mujeres, quienes parecen conocerle más que él a sí mismo.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 118 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Avalon

ESTRENO: 18 de Septiembre de 2020

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