CRÍTICA

Happy End

9

Por
13 de julio de 2018

Haneke hizo una comedia. O esto es lo más cerca que estará Haneke de hacer una comedia. Al menos de momento, porque con el cineasta austro-germano, al igual que con Lars von Trier, los límites no existen, o están para superarlos. Happy End, que compitió el pasado año en Cannes con las triunfantes The Square, 120 pulsaciones por minuto y Sin amor, es tan emocionante como cualquiera de ellas, pero mucho más sutil. Hay que aprehender el contenido de cada plano, atender cada línea de diálogo, para digerir mejor después su profundidad discursiva, sus fugas narrativas.

La acción se desarrolla en los primeros planos (hay un guiño “de amor” al anterior filme de este Premio Príncipe de Asturias), pero también en los amplios generales, dentro de los cuales suceden los acontecimientos más remarcables de la escurridiza trama: el derrumbe de la obra, la paliza al cretino y “loco” de Pierre… Está una niña también, Eve, interpretada por Fantine Harduin, de rostro inquietante como el de Isabelle Huppert (su tía adoptiva en la ficción), pero de conducta antiamorosa heredada de su padre y de su abuelo (grandísimo Trintignant de nuevo), que funciona como vehículo narrativo de la ficción, con su smartphone escribiendo al pie de página unas notas que hablan de esa familia, capitalista y centrípeta, de esa indiferencia (la de Europa mirando para otro lado, como en la foto de Javier Bauluz) y de ese instinto (auto) destructivo… Y detrás, claro, la mirada de Haneke: distante, incisiva, burlona.

No es un final feliz, pero sí de los más divertidos de su carrera. Sin dejar de mirar, Haneke encuentra la distancia justa en Calais.

SINOPSIS:

A nuestro alrededor, el mundo, y nosotros en medio, ciegos. Una instantánea de la vida de una familia burguesa europea.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , ,

GUIÓN:

PAIS: Austria

DURACIÓN: 110 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 20 de Julio de 2018