CRÍTICA

Hace mucho que te quiero

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Por
29 de agosto de 2008

J. O.

HACE TRES AÑOS, la notable película danesa Accused demostró los peligros de los giros de guión de última hora que, más que sorprender, lo que hacen es poner en tela de juicio buena parte de lo narrado hasta entonces. En la misma línea, la reciente Dejad de quererme resquebraja parte de su trascendencia al ofrecer al protagonista unas motivaciones ocultas para su monumental recital de sinceridad. La también francesa Hace mucho que te quiero ahonda en el asunto al desperdiciar una hasta entonces magnífica introspección alrededor de uno de esos terribles actos que una persona aparentemente corriente es capaz de cometer. Como ocurría en Accused, la mujer protagonista sufre, por este orden, la duda, el rechazo, la incomprensión y el desamparo, para poco a poco ir redimiéndose. Sin embargo, esa redención final se gana por motivos ocultos, mentirosos e innobles para la narración. Lo que no es óbice para que todo el proceso anterior, comandado por una sensacional Kristin Scott Thomas, sea una pequeña joya sobre el resquemor, el miedo, la soledad, los prejuicios, el perdón y la necesidad de afecto. 

SINOPSIS:

Juliette sale de la cárcel tras quince años, los mismos que ha estado sin mantener contacto alguno con su familia.

Hace mucho que te quiero

[IL Y A LONGTEMPS QUE JE T’AIME] DRAMA ALEMANIA, FRANCIA / 2008 / 115 MINUTOS GOLEM. DIRECTOR: PHILIPPE CLAUDEL ACTORES: KRISTIN SCOTT THOMAS GUIÓN: PHILIPPE CLAUDEL

ESTRENO: 29 de Agosto de 2008

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