CRÍTICA

Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine

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21 de noviembre de 2017

Está el cine. Y su negocio. Del cine hay muchas definiciones posibles, a cada cual más poética; de su negocio, se estilan menos y suelen ser tan zafias como la de Fellini («una mezcla de partido de fútbol y de burdel»), que cada vez parece más acertada. Entre ambos elementos, el productor Jean Almereyda tiene clara su preferencia: «Solíamos decir que el cine es una fábrica de sueños. Quedaos con los sueños y dejadme a mí la fábrica», le dice  a su amigo, el director Gaspar Bazin, en un mensaje grabado desde más allá de la muerte. El primero está interpretado por Jean-Pierre Mocky –icono marginal del cine francés, actor de Cocteau y Franju, director, guionista y productor francotirador de serie B– y el segundo por Jean-Pierre Léaud –icono colosal de la Nouvelle Vague, cine hecho presencia en pantalla–, en uno de los múltiples juegos de identidad que, cómo no, propone Jean-Luc Godard en Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine, filme realizado en 1986 para televisión que acaba de ser rescatado del olvido y estrenado por primera vez en salas comerciales.

Aunque el proyecto nació como parte de una ambiciosa antología televisiva que adaptaba una treintena de novelas policiacas de la Série noire de Gallimard, no causa asombro que Godard se tomara el encargo a su manera. Así que coge el libro de James Hadley Chase que le toca y hace una película sobre una pequeña productora de cine que intenta sacar adelante esa adaptación. Y, de paso, en esos tiempos de la «omnipotencia de la televisión», se marca uno de los títulos más lúcidos y divertidos de su enriquecedora etapa de los 80. Un simple cambio de jersey en menos de dos segundos por parte de Léaud ya vale más que varias filmografías cómicas enteras.

Humor y nostalgia se dan la mano de manera peculiar, como siempre en Godard –quien no pierde la ocasión de hacer un cameo puro en boca–. Aquí afronta la tantas veces pregonada muerte del cine con unos alucinantes claroscuros en vídeo de Caroline Champetier, una vocacional actriz principal (Marie Valera) que acude al cásting recordando a Dita Parlo y numerosas exaltaciones del personaje de Léaud sobre la inocencia perdida, esa que quizás solo se pueda rastrear al filmar un rostro –entre otras muchas cosas, Grandeza y decadencia… podría ser un tratado sobre cómo se construye un primer plano– y parece imposible de recuperar. Si el cine ha muerto, habrá que protegerlo de los vivos. Como esos huesos consumidos y vacíos de la cita de Faulkner que se repite, desmenuzada y reconstruida sobre la marcha; de significado tan profundo e inagotable como una película de Godard.

Ni muerte del cine, ni edad de oro de la televisión: el telefilme perdido de Godard.

SINOPSIS:

Gaspard Bazin, un director de cine, está intentando financiar su próximo proyecto, contacta con un productor al que le persigue la mafia. ¡Y su mujer quiere ser actriz!

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: Francia, Suiza

DURACIÓN: 92 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Capricci Cine Distribución

ESTRENO: 01 de Diciembre de 2017