CRÍTICA

Golpe de efecto

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23 de noviembre de 2012

Como  su personaje, un cascado ojeador de beisbol con una creciente ceguera, Clint Eastwood se resiste a jubilarse. Dijo que Gran Torino sería su testamento como actor, pero después de que el rodaje de Ha nacido una estrella se pospusiera por el embarazo de Beyoncé se debió visualizar bebiendo té helado en el porche de su rancho. Y la idea no le gustó. Así que para matar el rato se puso a las órdenes de un mítico ayudante de dirección suyo, el debutante Robert Lorenz, que le ha regalado un personaje de esos que borda: huraño, curtido, austero, tradicional… pero buen hombre. ¿Les suena?

Gracias a Moneyball nos familiarizamos con la jerga del beisbol. Golpe de efecto podría ser su reverso. Por su reivindicación del toque humano de los ojeadores (o “cazatalentos”). Y por un sentimentalismo que cae en la americanada pura y dura. Aunque el beisbol sólo es el telón de fondo de una historia universal entre un padre y una hija que tienen que limar asperezas. No hay nada que no hayamos visto antes en este telefilme de lujo, y a veces solo falta Resines levantándose de la grada como en aquel spot, pero la dinámica entre el viejo Clint y una arrolladora Amy Adams resulta cómica y entrañable.

VEREDICTO: El testamento como actor de Clint merece nuestra misericordia

 

SINOPSIS:

Gus Lobel ha sido uno de los mejores cazatalentos del mundo del béisbol durante décadas, pero, a pesar de sus esfuerzos por esconderlo, su edad empieza a pasarle factura y los directivos de los Atlanta Braves empiezan a cuestionarlo.

Golpe de efecto

[Trouble with the Curve] Drama / EE UU / 2012 / Dir: Robert Lorenz / Reparto: Clint Eastwood, Amy Adams, Justin Timberlake, John Goodman, Matthew Lillard, Robert Patrick, Scott Eastwood / Guión: Randy Brown

ESTRENO: 23 de Noviembre de 2012

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