CRÍTICA

Ghostland

6

Por
16 de septiembre de 2019

Si no se entra en detalles, precisiones, esquejes del género y otras maneras de utilizar el bisturí, Ghostland es una mezcla de home invasion y slasher a cargo de Pascal Laugier, quien con Martyrs zozobró al público de un buen puñado de festivales de terror. ¿Domesticado? Puede ser, pero no todo van a ser experimentos al límite. Pedir al responsable de Martyrs más y más tralla no solo es despropositado sino también injusto. Y más en el género de terror, tan poco sistemático, tan libérrimo, tan esclavo de lo que ya has hecho y de lo que se espera que hagas. Pues eso, que Ghostland transita por meandros conocidos, por recursos comerciales de los que saca petróleo para saciar la siempre exigente sed del fanático. Es hábil en el juego del pasado que vuelve, de la maldición que no se marcha.

Juguetea con referentes (la spielbergiana caravana que aparece sin avisar, algunos redobles de mal rollo a lo Lynch) y saquea recursos manidos (la escritora que vuelve al lugar de los hechos) para sobrellevar con suma dignidad el tinglado de unos psicópatas cum laude en malrollismo obsesionados en dejar a chicos y chicas sin protección paterna.

La cosecha, no por previsible, resulta menos cachonda. El comensal, no por avisado, se queda sin su glotonería.

Aspavientos, sustos, psicópatas, lazos familiares destrozados. Buen botín.

SINOPSIS:

Una madre y dos hijas heredan una casa, lo que acaba convirtiéndose en la peor de sus pesadillas. En la primera noche en su nuevo hogar, unos asesinos aparecen dispuestos a acabar con su vida, pero la matriarca está dispuesta a todo para protegerlas.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Canadá

DURACIÓN: 91 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: A Contracorriente Films

ESTRENO: 20 de Septiembre de 2019