CRÍTICA

Fuerza mayor

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Por
26 de enero de 2015

Lavarse los dientes se ha convertido en un arte (incluso con cepillo eléctrico, invento del maligno, más difícil todavía) desde que Ruben Östlund decidió someter a su personajes a un experimento cinéfilo de primera magnitud, que acaba de provocar un cataclismo no sólo en la pantalla sino también en el cine europeo. Las conclusiones de su estudio, frío, metódico, detallista, y un punto diabólico, remiten a una suerte de broma talentosa de amigo aventajado de Lars von Trier, sirven incluso para actualizar el canon del Macguffin hitchcockiano y elevan la intimidad de una pareja aparentemente perfecta (casi como sinónimo de nórdica) a la categoría de campo creativo de minas. Fuerza mayor es, ante todo, un matrimonio en observación, sometido a unas condiciones únicas, privilegiadas, que van a permitir extender sus magistrales soluciones científicas progresivamente a ámbitos mucho mayores. Para ello el profesor Östlund, joven pero experimentado (es su cuarto largo) cineasta sueco recurre a la creación de un universo cerrado, un lugar casi mítico, entre confortable y deshumanizado, un Marienbad de cinco días instalado en una estación de esquí alpina que sería a la nieve lo que Bodega Bay era a Los pájaros. Una avalancha es el bisturí que disecciona la relación de un hombre y una mujer con dos hijos y la excusa para desmenuzar toda una colección de pequeños gestos tan elocuentes como angustiosos que van trasladando su efecto de la dupla protagonista al espectador, es el primer paso de una onda expansiva infinita que es primero personal, luego matrimonial, pasa a generacional y sigue por lo nacional, preocupación muy presente en el cine de Östlund. Al Sur, desde esta Iberia del griterío, puede resultar chocante la reacción contenida de los protagonistas tras el incidente: pero éste es también un retrato de Suecia en la distancia, síntoma último de su universalidad. Ahí, como turistas (su título original), acabamos por reconocernos frente a los extraños. Cuenta tantas cosas, con tal grado de detalle y con tanta sutileza (la relación con la tecnología, la soledad, el sexo, el amor), coronado por un uso soberbio del sonido y la banda sonora, que asusta. Impresiona. Da vértigo. Porque al final ésta es una película sobre el miedo, desde la cobardía de un hombre que no atiende a sus obligaciones, a la de una mujer que no sabe romper, a unos niños que prefieren malo conocido, a una sociedad que, igual que las guerras las acaban decidiendo los cobardes, se define por sus temores, individuales y colectivos, y acaba perdiendo el autobús.

Una pareja en observación. Una avalancha de miedos personales y colectivos. Un experimento magistral.

SINOPSIS:

Una familia se escapa 5 días a esquiar a los alpes para pasar unos días juntos, algo que no es muy habitual por el trabajo del padre. Un día, durante el almuerzo, se produce una avalancha que crea el pánico general. La madre llama a su marido para proteger a sus hijo, pero resulta que este ha huido preso del miedo. A partir de aquí la relación de la familia pega un giro radical y se pone en duda la figura del padre.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: NA

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: GOLEM

ESTRENO: 27 de Febrero de 2015