CRÍTICA

Foxtrot

6

Por
04 de enero de 2018

Si en Líbano (2009) se inspiró en su traumática experiencia como soldado para ofrecer una eficaz reflexión sobre el terrible sinsentido de la guerra sin salir del interior de un tanque, en su segunda película Samuel Maoz explora los efectos que esos horrores tienen para las familias, y en el proceso Foxtrot trata de ofrecer una crítica feroz tanto de los usos y abusos del ejército israelí como de lo absurda que es la vida militar.

Estructurada como una tragedia en tres actos, la película acumula una multitud de perspectivas y estilos mientras oscila entre el realismo y el surrealismo y entre el melodrama, el terror y el humor. Su objetivo es pillarnos constantemente a contrapié, y con ese fin permanece formal y narrativamente instalada en el artificio de un modo cuando menos chocante considerando la cercanía de Maoz a los hechos que se describen –el director ha mencionado otro suceso biográfico como referente–. Foxtrot, en efecto, es una colección de composiciones calculadas, secuencias animadas y números de música y baile que culminan en una sorpresa final que finge ilustrarnos sobre las crueles ironías de la vida pero sobre todo es un truco algo marrullero para dejarnos petrificados. En todo momento Maoz parece más interesado en epatar que en iluminar, y por eso todo el dolor y la rabia que su película retrata a punto están de funcionar como mera pose.

Su gusto por las virguerías formales pone en cuestión su honestidad.

SINOPSIS:

El drama de una familia tras la pérdida de su hijo en su puesto militar y el retrato de la sociedad israelí de hoy.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Israel, Suiza, Alemania, Francia

DURACIÓN: 108 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Wanda Vision

ESTRENO: 02 de Marzo de 2018