CRÍTICA

Eva no duerme

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04 de febrero de 2016

Además del mismo cine, del contenido fantasmal de una filmación, quizá la forma más directa de vincular vida y muerte sea un cadáver. Exquisito, como el de Eva Perón. Exquisito y entreverado en la conciencia colectiva argentina como ningún otro ciudadano del resto del mundo puede sentir. Joven prodigio del cine desde la Patagonia, resistente de lo experimental en un país que abraza el exceso retórico hasta la genialidad, cineasta de festivales, Pablo Agüero afronta el tabú nacional desde el pasado ajustando el choque de las portentosas imágenes documentales alrededor de Evita con el trasunto narrativo de los personajes que rodearon el misterio de los restos de la Primera Dama tras su muerte. Pero Eva no duerme no es sólo la versión actualizada de un episodio de la historia de Argentina contada en capítulos, sino la reflexión sobre el poder de un mito, sobre la pequeñez del ser humano frente a sus propias creaciones populares. También, por qué no, es un paso más en la representación del fetichismo corpore insepulto, una apuesta distinta, erótico-política, destilada lejos del ruido de la piscina de El crepúsculo de los dioses y el cachondeo de Este muerto está muy vivo, y curiosamente interpretada por un extraño y rutilante reparto, desde Imanol Arias a García Bernal, pasando por Daniel Fanego y Denis Lavant, que estrenó una versión radiofónica en Francia. El juego de la escenografía realista, en contraste con la irrealidad de la ensoñación colectiva de la imagen (y la voz, clave en el filme) documental, va más allá de los libros de historia.

El exquisito (y polémico) cadáver de Eva Perón está muy vivo.

SINOPSIS:

Relata la odisea del cadáver embalsamado de la política argentina Eva Perón por toda Europa a partir de 1952 hasta su entierro en Argentina 25 años después.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: Argentina

DURACIÓN: 85 min.

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: n/a (es)

ESTRENO: 12 de Febrero de 2016