CRÍTICA

Estaba en casa, pero…

7

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31 de agosto de 2020

Un chico de 13 años desaparece, pasa una semana en el bosque y vuelve a casa. Otra película quizás se habría detenido en la búsqueda del chaval, en el desgarro de la madre o en qué sucedió durante ese tiempo. Pero Angela Schanelec no, porque Estaba en casa, pero… empieza con el regreso, así que aborda cómo el mundo que rodea al desaparecido (su familia, sus profesores) absorbe esa pequeña grieta en la vida sin hacerse preguntas más allá de las habituales: qué da sentido a nuestra existencia, se puede llegar a conocer a otro ser humano si no te conoces ni a ti mismo, qué mayor mentira hay que el lenguaje. Lo cotidiano, vamos.

La cineasta alemana, alumna de Farocki y discípula de Akerman y Bresson, cita explícitamente a Ozu (He nacido, pero…) en una película que activa preocupaciones maternofiliales y sobre la integridad artística. Pero las ofusca en varias relaciones dialécticas (cuerpos/espacios, naturaleza/ciudad, soledad/ compañía, silencio/ruido) que, igual que sus estrictos encuadres fragmentan la anatomía de personas y la arquitectura de recintos, ocultan respuestas o asideros narrativos en lo que queda fuera de campo. A Schanelec le gusta hacerse preguntas (¿cómo suena Hamlet desposeído de intención?) y que el espectador también se interrogue, llegando a una multiplicidad de interpretaciones posibles. Incluso la que concluye que todo puede ser el sueño de un perro tumbado a los pies de un burro.

Drama sobre la incomunicación del que te será difícil hablar con nadie.

SINOPSIS:

Conmocionado por la muerte de su padre, un chico de 13 años desaparece de casa sin dejar rastro durante una semana. Cuando regresa a su hogar, su extraño comportamiento intriga a su madre y a sus maestros.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: Alemania

DURACIÓN: 105 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Numax

ESTRENO: 04 de Septiembre de 2020