CRÍTICA

En tercera persona

5

Por
02 de febrero de 2015

Imposible saber qué pasa por la mente de un creador mientras escribe su historia, mientras imagina sus colores y tonos. En ese necesario misterio es donde se fabrican todas las preguntas y nebulosas que inyectan sentido a una obra de arte. Y en la absurdez de querer respuestas rebotaremos siempre contra las rocas. Confieso que tal vez me interesara saber algo, tan sólo un atisbo, de lo que barrunta Paul Haggis al escribir sus historias. En tercera persona podría ser una secuela apócrifa de Crash, hecha a partir de un esqueje o remendando sus costuras. Se trata de un puzle bizarro y obtuso sobre el dolor y la debilidad, la autoestima inexistente de unos personajes heridos por el infortunio. En lugar de huir de él, Haggis decide que se rebocen en su harina hasta quedar como croquetas de sufrimiento. El director racanea información sobre ellos a sabiendas de que jugar a los acertijos se le da relativamente bien. Así conocemos a un escritor y su amante, a un estafador y una mujer que se cruza en su vida y a una joven que arrastra un trauma. Historias rocambolescas aderezadas con generosas dosis de culpa y reproche, tan raras y arbitrarias que acaba uno encaprichándose de ellas. El tinglado de historias cruzadas está ya más visto que el tebeo, incluso un poco pasado de moda. Tal vez sea ésta una película demodé, una antigualla en tiempos líquidos. El teléfono móvil es importante a las tramas, que se suspenden en el limbo como gotas de humedad imperceptibles. A ratos parece que le interesa más orquestar un desfile de bellas actrices que pergeñar historias creíbles sobre personas de carne y hueso. Con ramalazos de truculencia gratuita y un dramatismo definitivamente forzado, En tercera persona es un culebrón. Adictivo, sí.

Imposible saber qué pasa por la mente de un creador mientras escribe su historia, mientras imagina sus colores y tonos. En ese necesario misterio es donde se fabrican todas las preguntas y nebulosas que inyectan sentido a una obra de arte. Y en la absurdez de querer respuestas rebotaremos siempre contra las rocas. Confieso que tal vez me interesara saber algo, tan sólo un atisbo, de lo que barrunta Paul Haggis al escribir sus historias. En tercera persona podría ser una secuela apócrifa de Crash, hecha a partir de un esqueje o remendando sus costuras. Se trata de un puzle bizarro y obtuso sobre el dolor y la debilidad, la autoestima inexistente de unos personajes heridos por el infortunio. En lugar de huir de él, Haggis decide que se rebocen en su harina hasta quedar como croquetas de sufrimiento.

El director racanea información sobre ellos a sabiendas de que jugar a los acertijos se le da relativamente bien. Así conocemos a un escritor y su amante, a un estafador y una mujer que se cruza en su vida y a una joven que arrastra un trauma. Historias rocambolescas aderezadas con generosas dosis de culpa y reproche, tan raras y arbitrarias que acaba uno encaprichándose de ellas. El tinglado de historias cruzadas está ya más visto que el tebeo, incluso un poco pasado de moda. Tal vez sea ésta una película demodé, una antigualla en tiempos líquidos. El teléfono móvil es importante a las tramas, que se suspenden en el limbo como gotas de humedad imperceptibles. A ratos parece que le interesa más orquestar un desfile de bellas actrices que pergeñar historias creíbles sobre personas de carne y hueso. Con ramalazos de truculencia gratuita y un dramatismo definitivamente forzado, En tercera persona es un culebrón. Adictivo, sí.

Paul Haggis reemprende la senda de Crash con renglones desconcertantes.

SINOPSIS:

Michael (Liam Neeson), ganador del Premio Pulitzer, se ha refugiado en la suite de un hotel parisino para acabar su último libro. Hace poco que se ha separado de su esposa (Kim Basinger) y vive una tempestuosa relación amorosa con Anna (Olivia Wilde), una joven y ambiciosa novelista con las ideas muy claras. Scott (Adrien Brody), un turbio hombre de negocios, se ha desplazado a Italia para robar diseños de las grandes casas de moda. Totalmente en contra de cualquier cosa que parezca italiana, Scott busca un restaurante “decente” cuando conoce a Monika (Moran Atias), una espléndida gitana que está a punto de reencontrarse con su hija. Pero le roban el dinero que debe entregar al traficante que trae a su hija y algo empuja a Scott a ayudarla. Viajan hacia una ciudad poco segura en el sur de Italia y Scott empieza a sospechar que ha sido víctima de una estafa. Julia (Mila Kunis), una antigua actriz de telenovelas, se ve envuelta en una batalla legal por la custodia de su hijo de seis años con su exmarido Rick (James Franco), un famoso artista neoyorquino. Sin dinero y con enormes gastos legales, no le queda más remedio que trabajar de camarera de piso en uno de los elegantes hoteles donde solía alojarse. Su abogada Theresa (Maria Bello) le ofrece una última oportunidad para hacer cambiar de opinión al tribunal y recuperar al hijo que adora.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , ,

GUIÓN:

PAIS: Estados Unidos

DURACIÓN: 137

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Universal Pictures

ESTRENO: 06 de Marzo de 2015

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