CRÍTICA

El practicante

7

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14 de septiembre de 2020

Esta es una última llamada para todos aquellos que quiera subirse al carro del mariocasismo. Sobre ese torso que con tanto gusto exhibe (sí, aquí también lo hace a la que tiene ocasión), se sustentó una industria al borde del colapso durante la pasada crisis, al tiempo que sus dotes interpretativas se convertían en objeto de befa por los opinadores indocumentados, siempre prestos a hablar mucho y ver poco. Si lo hubieran hecho, habrían descubierto a un actor muy alejado de ese estereotipo de galán adolescente y en constante riesgo: abrazando el neonoir a lo Winding Refn en Toro, hablando sin abrir la boca en Bajo la piel del lobo o quedándose en los huesos en El fotógrafo de Mauthausen.

El practicante supone, en cuerpo y alma, el fin de dicha transformación. El camino que va de H en 3MSC, que era un rebelde con causa y moto, a Ángel, un demonio sociópata inhumano en silla de ruedas. Parte Casas del psicópata secuestrador tal y como lo perfiló Wiliam Wyler en El coleccionista (1965), del que ya hubo una versión barcelonesa con Bilbao y madrileña con ¡Átame! La novedad reside en que, a su perturbación mental, Ángel añade la incapacidad física: su maldad se realiza desde la dificultad que supone estar parapléjico. Un reto físico e interpretativo mayúsculo que el actor supera con nota en una película con aroma a las producciones Filmax.

Super Mario Psycho Casas ataca de nuevo. Y esta vez da miedo.

SINOPSIS:

Ángel es un técnico de emergencias sanitarias a bordo de una ambulancia. Un grave accidente hará que su vida junto a Vane comience a desmoronarse. Su obsesión por los posibles cuernos de ella harán que todo se convierta en un infierno, del que será muy difícil escapar.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN: , ,

PAIS: España

DURACIÓN: 87 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Netflix

ESTRENO: 18 de Septiembre de 2020