CRÍTICA

El País de las Maravillas

7

Por
24 de febrero de 2015

Languidece el verano en pantalla, huele a final de una civilización entera en las imágenes de Alice Rohrwacher, cineasta de apellido tan inquietante como esquinada es su búsqueda de los restos de una forma de vida que se extingue. Gran premio del jurado en Cannes 2014, deudora del impulso a un cine italiano libre y desacomplejado que han ofrecido en los últimos años sorrentinos y garrones, la directora de Corpo celeste nos invita a un nuevo viaje, complejo pero revelador, hasta los difusos límites de la adolescencia en el que explora, a través de una familia rural dedicada a la apicultura, la difícil adaptación al mundo de los que quieren vivir con reglas alternativas. Rohrwacher, dueña y señora de un estilo contundente y a la vez silvestre, tira sin disimulo de un neorrealismo de corte mágico, felliniano. Que la protagonista de este cuento de extraordinaria viveza lleve por nombre el del inolvidable (por puro y por doliente) personaje de Giulietta Massina en La strada, ayuda a seguir los descubrimientos de Gelsomina, retratada siempre desde una pulsión púber que la cámara comparte con el personaje y consigue trasladar al espectador. No es incomodidad, es una turbación con el cuerpo propio y con la difícil adaptación al mundo exterior. El circo de Fellini es aquí el mundo televisivo berlusconiano, contrapunto onírico (Monica Bellucci mediante) de una vida interior que busca salir y hacer volar a los camellos de la infancia.

Languidece el verano en pantalla, huele a final de una civilización entera en las imágenes de Alice Rohrwacher, cineasta de apellido tan inquietante como esquinada es su búsqueda de los restos de una forma de vida que se extingue. Gran premio del jurado en Cannes 2014, deudora del impulso a un cine italiano libre y desacomplejado que han ofrecido en los últimos años sorrentinos y garrones, la directora de Corpo celeste nos invita a un nuevo viaje, complejo pero revelador, hasta los difusos límites de la adolescencia en el que explora, a través de una familia rural dedicada a la apicultura, la difícil adaptación al mundo de los que quieren vivir con reglas alternativas. Rohrwacher, dueña y señora de un estilo contundente y a la vez silvestre, tira sin disimulo de un neorrealismo de corte mágico, felliniano. Que la protagonista de este cuento de extraordinaria viveza lleve por nombre el del inolvidable (por puro y por doliente) personaje de Giulietta Massina en La strada, ayuda a seguir los descubrimientos de Gelsomina, retratada siempre desde una pulsión púber que la cámara comparte con el personaje y consigue trasladar al espectador. No es incomodidad, es una turbación con el cuerpo propio y con la difícil adaptación al mundo exterior. El circo de Fellini es aquí el mundo televisivo berlusconiano, contrapunto onírico (Monica Bellucci mediante) de una vida interior que busca salir y hacer volar a los camellos de la infancia.

Sabiduría adolescente frente a un mundo en felliniana extinción.

SINOPSIS:

Fin del verano en un pueblo de la Umbría italiana. Gelsomina vive con sus padres y sus tres hermanas pequeñas, en una granja destartalada en la que se dedican a la producción de miel. Las chicas crecen alejadas de todos pues su padre cree que se acerca el fin del mundo y prefiere el contacto con la naturaleza. Sin embargo, las reglas estrictas que mantienen unida a la familia se fragilizan con la llegada de Martín, un joven delincuente enviado por un programa de reinserción. También la llegada a la región del equipo de un concurso de televisión conocido como "El país de las maravillas" - que ofrece un premio monetario y un crucero de lujo a la familia más tradicional - hará que la tensión dentro de la familia de Gelsomina vaya en aumento.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS:

DURACIÓN: 110

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: KARMA FILMS

ESTRENO: 27 de Febrero de 2015

ETIQUETAS:

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