CRÍTICA

El gran museo

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26 de octubre de 2015

El cine va a los museos como consecuencia de su paulatina expulsión de las salas. Ese desplazamiento está bien inventariado. No tanto que, al mismo tiempo, las grandes pinacotecas del planeta se han lanzado al movimiento inverso: ya que cada vez exhiben más películas en sus paredes, todo museo quiere contar también con su propio filme personal, uno que capte la esencia de la institución, la inagotable maravilla de su colección, el fluir de ideas que pone en movimiento y, ya puestos, lo bien que estaría que el apoyo público y privado lograra que sus presupuestos anuales no menguaran. Para ello, contratan los servicios de grandes cineastas –la táctica no es nueva; Roberto Rossellini ya consagró su última película al Pompidou en 1977–. Así, Frederick Wiseman ha retratado a la National Gallery (2014), Aleksandr Sokurov al Louvre en Francofonia (2015) y Johannes Holzhausen hace lo propio con el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Siguiendo la receta de observación directa de Wiseman, el documentalista austriaco pasó dos años explorando las salas del imponente museo de historia del arte inaugurado a finales del siglo XIX por Francisco José I para lucir las inmensas posesiones de los Habsburgo. La película salta entre Rubens, Brueghel y sarcófagos egipcios con diversas estampas del tejido humano que los rodea: de restauradores, investigadores y expertos a vigilantes, obreros y publicistas; esas reuniones de personal son una delicia. El contenido es ciertamente espectacular e instructivo, pero ni en forma ni garra tiene nada que hacer frente al súbito arrebato de una visita en vivo.

Autopsia de las entrañas de una de las grandes pinacotecas del mundo.

SINOPSIS:

Una mirada en profundidad a la vida diaria en una de las más famosas instituciones culturales en el mundo, el Museo Kunsthistorisches de Viena.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN: ,

PAIS: Austria

DURACIÓN: 94 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Film Buró

ESTRENO: 08 de Enero de 2016