CRÍTICA

El doble más quince

6

Por
25 de febrero de 2020

La película se abre con una secuencia planificada con delicadeza y respeto hacia sus dos protagonistas. Una mujer que ronda los cincuenta (Verdú) y un adolescente (Germán Alcarazu) han quedado a través de un chat sexual en internet. Es la primera vez que se ven y han mentido sobre sus identidades. El escenario, algo parecido a un polígono industrial abandonado, subraya desde el inicio la soledad en la que naufragan ambos personajes. Mikel Rueda da continuidad así a la historia esbozada en su corto Caminan, protagonizado por los dos mismos actores, que formaba parte de una serie de trabajos encargados por el festival Zinebi.

“De lo único que hay que arrepentirse es de lo que no se ha hecho”, escucha la protagonista, a modo de consejo, de una de sus compañeras de trabajo. Pero a ella la felicidad le resulta esquiva. No encuentra sentido a su vida e internet le pone en conexión con otra realidad. El cineasta no pretende en ningún momento juzgar. La suya es una apuesta directa por contar la historia de la forma más cercana y entender a sus personajes: entre la decepción de la madurez y el dolor de la adolescencia. Sin permitir que los excesos del drama resten la ternura, aunque a veces esta resulte un tanto sentimental. Porque prefiere hablar de sexo, amor y necesidad de cariño en la era de la hiperconexión social. Siempre entre conversaciones y silencios.

Historia de amor intergeneracional que desafía los esquemas sociales.

SINOPSIS:

Una mujer de cincuenta años y un adolescente se citan a través de un chat sexual por internet, donde ambos han mentido sobre sus identidad. Su cita se produce en un polígono industrial, donde empezarán a mostrar la soledad en la que se ven inmersos ambos.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 98 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Filmax

ESTRENO: 28 de Febrero de 2020