CRÍTICA

El congreso

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25 de agosto de 2014

En pocas ocasiones nos encontramos con una película tan sumamente densa como El congreso, capaz de producir tal cantidad de eyaculaciones mentales en la crítica mundial como para abastecer de feromonas a la población mundial durante los próximos dos siglos.

La base del filme es una narración del gran Stanislaw Lem, en la que sostiene que, en un mundo que camina hacia el Apocalipsis, la única solución para mantener la ilusión de la felicidad es a través de la evasión química en paraísos artificiales. O lo que es lo mismo: nuestro presente de lexatines y demás… pero a lo bestia. A partir de ahí, Ari Folman (Vals con Bashir), utiliza dicha premisa para realizar una reflexión devastadoramente crítica acerca del destino de la fábrica de sueños que es Hollywood: un lugar en el que no queda espacio para los actores, meras marionetas en manos de los estudios, obligados como están a compartir un protagonismo cada vez mayor con las pantallas de croma. Folman da un paso más: en el futuro, los actores, representados aquí por una magistral Robin Wright serán meros unos y ceros manipulados por ordenador. Tendrán su cara, sí, pero no su alma, prostituida por intereses crematísticos. Una preocupación cada vez más habitual en el cine y también entre los plumillas inocentes como el que esto escribe (duda existencial: ¿qué parte de Spider-Man está rodada por Andrew Garfield y qué parte ha sido creada por ordenador?). Para subrayar el surrealismo, Folman sitúa a los personajes en una especie de Dibullywood a lo Roger Rabbit, pero con una flora y fauna sacada de El jardín de las delicias del El Bosco. Si Cronenberg descubrió la “nueva carne”, Folman ha creado “la nueva carne animada”. Y eso no se le había ocurrido ni a la marca Acme.

Como si El Bosco se pusiera hasta arriba de ácidos. Chúpate ésa, Acme.

SINOPSIS:

Robin Wright, que se interpreta a sí misma, recibe una oferta de uno de los grandes estudios para comprarle su identidad cinematográfica. La escanearán digitalmente y podrán hacer uso de su imagen sin restricción alguna en cualquier tipo de película de Hollywood, incluso en las más comerciales que hasta ahora siempre ha rechazado. A cambio recibirá una importante suma de dinero y el estudio aceptará que su personaje digital se mantendrá eternamente joven en todas las películas. El contrato tiene una duración de veinte años. Robin regresa al finalizar el contrato y entra directamente en el mundo del cine fantástico del futuro.

El congreso

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN: ,

PAIS: Bélgica

DURACIÓN: 122

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 29 de Agosto de 2014

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