CRÍTICA

El asesino de los caprichos

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Por
14 de octubre de 2019

Es un hecho: el thriller policíaco es un género cada vez más encorsetado. Y si a modo de subgénero le añadimos el clásico ‘peli con dos agentes ideológicamente opuestos que persiguen (en coche) a un asesino en serie’, los clichés son casi inevitables. Sí, nos ha dado grandes títulos en cine y TV (Seven, True Detective), también en España (La isla mínima, Que Dios nos perdone), pero la fórmula no siempre sale bien, sobre todo por la dificultad cada vez mayor de que el filme resulte original.

Lo último de Gerardo Herrero, que ha sentido predilección por el género a lo largo de su carrera (como ejemplo, las recientes Silencio en la nieve o La playa de los ahogados), se mueve en estos mismos parámetros y, en lugar de evitar repetirse, abraza las normas preestablecidas, aunque lo hace en femenino: inspectora veterana con muy mala leche y métodos poco ortodoxos (Verdú) y subinspectora recién llegada (Garrido) deben trabajar juntas para dar con un asesino en serie que reproduce en sus crímenes los Caprichos de Goya. El asesino de los caprichos es predecible desde su planteamiento hasta la composición de sus personajes, pero consigue entretener y mantener el interés del espectador a través de una puesta en escena que nos introduce en la Madrid más elitista, nos pasea por el barrio de Salamanca y nos acerca al negocio del tráfico de obras de arte. El talento del tándem Verdú-Garrido hace el resto.

Dos policías y un asesino en serie: conoces la historia, pero te sigue entreteniendo.

SINOPSIS:

Dos policías deben seguir la pista de un asesino que selecciona a sus víctimas entre la alta clase madrileña ¿Su modus operandi? La reproducción en las escenas del crimen de los Caprichos de Goya.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 100 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: A Contracorriente Films

ESTRENO: 18 de Octubre de 2019